Ríe Payaso ríe, aunque te duela el alma.

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10 de diciembre Día internacional del payaso, una celebración diferente ante la pandemia
• Tuvimos que guardar todo lo del personaje que durante 34 años: Pulgarcito
• La pandemia nos tapó la boca, aparte de los cubrebocas, hizo que las risas se apagaran, acalló nuestras charadas, nos tapó todo: Piyoyin.

Faustino Romo Martínez.

Juchitán, Oax.- Cada 10 de diciembre se celebra a los payasos, personajes que detrás del maquillaje y esas narices rojas, esconden a grandes artistas que tratan de hacer crecer la magia y las ilusiones, hacer felices con sus ocurrencias y de generar una sonrisa y hasta carcajadas a quienes les dedican unos minutos de su tiempo.

Y es que el payaso no es solo un disfrazarse para hacerse el gracioso, el payaso no está en la nariz, ni en los zapatotes, ser payaso está en el corazón, pues la nariz roja no es más que un trocito de corazón caluroso y palpitante en la cara.

El payaso es un estado del alma, por lo cual, mediante el vestuario no se disfraza, sino más bien se libera.

La palabra disfraz, obedece a la noción de mentira, pero la palabra liberación obedece a la verdad, uno no se disfraza de payaso, uno festeja con su ser más puro, y se viste para la ocasión. Ser payaso implica tener una misión en la vida, ser el más tonto entre los tontos, la más indefensa de las criaturas, rebajarse a un nivel más bajo que el del más pobre y más desdichado, para hacerle sentir señor, y afortunado.

Ser payaso es tener alegría para dar a manos llenas, ser payaso es exponer el alma al viento frío, es desnudarse de manera total ante el otro para que vea todas las debilidades que tenemos dentro, es poder disfrutar del fracaso, de la tristeza, e incluso de la muerte. Es poderse reír de la propia desgracia, porque hasta la pena más honda y gris, con un poco de risa se hace más llevadera.

Y esto conlleva a recordar un texto que podría haber sido leído por primera vez en 1957 en una de las carpas de la Merced en la Ciudad de México y años más tarde retomada por el comediante Gaspar Henaine “Capulina” en un monologo.

Síííí, se ríen ustedes ¿verdad?… todo mundo se ríe, todo mundo se ríe de lo que les pasa a los otros, sin ponerse a pensar; ¿qué problema tendrá?

En este triste carnaval del mundo todos tenemos una alegre máscara… El rico quiere parecer dichoso, el pobre trata de ocultar sus lágrimas, más en la noche cuando el acto cesa y la cortina del silencio baja para quitarnos esta máscara, el espejo nos muestra la triste desnudez del alma. ¡¿Qué somos en la vida?!, ¡Somos actores, pobres actores del eterno drama!, sin quererlo venimos a la escena, sin quererlo salimos a la farsa, más debo de seguir en la comedia y alegrar a la gente, ¡alegrar a la gente con mi máscara! ¡¡¡Ja ja ja ja ja!!!, ¡Ríe payaso!, ¡Ríe payaso!… aunque tu llanto corra… ¡¡¡Ja ja ja ja ja!!!, ¡Ríe payaso!… ¡¡¡Ja ja ja ja ja!!!, aunque te duela el alma, ¡¡¡Ja ja ja ja ja!!!

La pandemia.

Y esto sale a colación por los estragos que a estos personajes y al igual que muchos, está causando la presencia del COVID-19, toda vez que durante casi 8 meses no han podido trabajar.

“No tenemos festejo, este día en el que normalmente nos reunimos en diferentes sedes, no nos permitieron hacer nada, desafortunadamente la pandemia nos ha afectado en todo económicamente, emocionalmente, de muchas maneras y esto hace que durante mucho tiempo no hayamos podido retomar nuestro trabajo y nuestros personajes están guardados”, comentó el payaso Piyoyin.

“La pandemia nos tapó la boca, aparte de los cubrebocas, hizo que las risas se apagaran, acalló nuestras charadas, nos tapó todo, y estamos sufriendo, muchos nos dedicamos a esto y ahora no ha habido trabajo”, destacó.

Indicó que en este día no queda más que felicitar a todos los que se dedican a esta labor y que pronto puedan trabajar, que la gente ya pueda realizar algunos eventos y poder desempolvar la ropa, lustrar el calzado y checar el maquillaje, para recuperarse un poco y seguir adelante.

“Guardamos todo, de manera personal déjame decirte que durante 7 meses he tenido guardado a mi personaje que me ha dado tanto, durante 34 años a la fecha hemos acudido a un sin fin de eventos, pero hemos tenido que guardar todo, vestuario, gustes, maquillaje, zapatos, calcetas narices, todo se tuvo que guardar”, expresó el payaso “Pulgarcito”.

Reconoció que la situación se ha vuelto complicada, pues existen algunos que solo se dedican a esta profesión, no tienen una entrada extra, no son profesores o no tiene un trabajo por aparte, por lo que la crisis es más dura, “Afortunadamente en mi caso, desde octubre hemos tenido algunos eventos, la gente comienza a realizar algunos con la sana distancia y todas las medidas necesarias, hemos realizado algunos eventos en línea, en esta nueva normalidad de transmitir en la web”.

La risa.

“La risa es muy importante, ahora lo he visto con las pocas veces que yo he ido de manera presencial, fíjate que la gente va con tanta alegría, con tantas ganas de quererse divertir, pues están hartos de estar encerrados, de estar en casa, prácticamente de solo ver tele, los niños de estar en clases virtuales y quieren divertirse y es tan importante olvidarnos un poco de que debemos en la tienda, que debemos a la gente, de los problemas cotidianos, la risa ha jugado un papel importante en estos meses de pandemia y nosotros debemos trabajar”, explicó

Mientras que Piyoyin dijo que es necesario que poco a poco se puedan ir realizando los eventos, que los niños y adultos puedan reír un poco y desestresarse de todo lo que se está viviendo, por lo que consideró que en breve las autoridades podrían permitir estas actividades, sobre todo con la aplicación de los protocolos de salud para el cuidado de las personas.

El festejo.

Normalmente cada 10 de diciembre los payasos se reúnen en alguna población en donde realizan un festival, llegando a juntar inclusive a más de cien personajes en escena, pues se trata de festejar trabajando y mostrado al público sus malabares, magias, chistes y travesuras, en manera de retribuir con sus presentaciones el apoyo que durante el año les dan al contratar sus servicios paras eventos.

“Este año tocaba en la Ciudad de Tehuantepec y le haríamos un homenaje a nuestro compañero el payasito “Kiwi”, que lamentablemente falleció, pero no pudimos reunirnos, esperamos que el próximo año podamos festejar todos juntos”, dijo Piyoyin el más piyo de los payasos

Pulgarcito que el año pasado estuvieron en la Ciudad de Matías Romero en donde se logró la participación de aproximadamente 100 payasos provenientes de diferentes partes del país, así como de la región del Istmo.

La historia.

Los payasos siempre han sido personajes muy llamativos, por su colorido, sus chistes y sus risas. Muchos los quieren y se divierten con ellos, otros les temen y los evitan.

El portal ClownPlanet.com asegura que los payasos aparecieron, por primera vez, en Egipto, en el año 2500 a.C. Fue en la Quinta Dinastía de Dadkeri-Assi, en la que un payaso enano hacía las veces de ‘bufón de la corte’.

En algunos jeroglíficos egipcios se evidencia la función del bufón que hacía reír a su faraón, asevera ABC News.

Unos años más adelante, en el 1818 a.C., esta figura también apareció en civilizaciones como la China e, incluso, hay documentos que indican que, cuando los españoles conquistaron el Imperio Azteca, los payasos hacían parte de la Corte de Moctezuma.

En la historia de la Antigua China, el bufón Yu Sze es considerado un héroe nacional. Para entenderlo hay que remontarse al 300 a.C., cuando el emperador Shih Huang-Ti mandó a construir la Gran Muralla China.

El payaso que conocemos

En el siglo XVI, tanto en Italia como en Inglaterra, las obras de teatro empezaron a contar con payasos entre sus personajes. De allí salen los primeros indicios de un payaso con la cara totalmente pintada de blanco.

Fue el mismo William Shakespeare quien utilizó por primera vez la palabra ‘clown’, traducción de ‘payaso’ al inglés. El famoso escritor británico llamó de esa manera a los personajes torpes y chistosos que aparecían en sus obras.

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