Por: SINCERON.

A principios de los 80’s, el magisterio organizado del estado de Oaxaca, sustentó su movilización en tres aspectos principales:

  • En lo Económico: Por la ineficiencia administrativa y los rezagos en el pago de salarios a los maestros en servicio.
  • En lo Profesional: El reconocimiento a su preparación por ascender a otros niveles o puestos directivos
  • En lo Político: La democratización del magisterio que permitiera a la base ejercer su derecho a elegir a sus representantes sindicales.

Tuvieron que transcurrir varios años de  movilización, toda la década de los 80’s para lograr estos objetivos.

El saldo de esta lucha de casi 10 años, dejó hondas, secuelas en el sistema educativo Oaxaqueño. La estrategia de presión con paros y movilizaciones prolongadas afectaron directamente el cumplimiento de planes y programas de estudio en todos los niveles educativos. Se hicieron más notorios los problemas de la calidad educativa, pertinencia e inequidad, los niveles de eficiencia se desplomaron, alentando la simulación, el contubernio en las estructuras operativas de los niveles educativos, directores con maestros, supervisores o jefes de sector toleraron y encubrieron el abandono de las aulas, afectando en mayor porcentaje a las zonas rurales e indígenas.

MAESTRO TE QUEREMOS EN LAS AULAS

Se entretejieron prácticas sindicales de control y sometimiento efectivas, en las asambleas de escuelas, zona escolar, sector, región surgieron formas organizativas y tácticas que poco a poco fueron penetrando el sistema administrativo y directivo de los distintos niveles de tal suerte que el poder sindical rebaso la autoridad de los mandos intermedios.

En el seno del movimiento magisterial también se engendraron grupúsculos, corrientes ideológicas, regionalismos, golpes bajos, resentimientos y demás agentes que empezaron a aprovecharse del naciente poder político sindical, pertrechándose en puestos o sometiendo a la autoridad educativa para el manejo de plazas, horas, cambios, ascensos, préstamos, etc. Entre otras canonjías que poco a poco fue permeando toda la estructura magisterial con el consecuente efecto del clientelismo, el condicionamiento a los trabajadores, y lógicamente una cadena de corrupción que a la postre rebasaría el control de la propia dirigencia Sección XXII.

En la década de los 90’s previo a la firma del acuerdo nacional para la modernización de la educación básica  (ANMEB), el estado resentía los efectos del movimiento magisterial. El analfabetismo a nivel nacional se había reducido en 52% respecto a 1970, en tanto que el estado sólo pudo reducirlo en 40% en ese mismo período; su promedio de escolaridad era de 4.5 grados por abajo de la media nacional que rebasaba los seis grados de primaria. Respecto al rezago educativo el estado ocupaba el lugar 31 y se acrecentaba la desigualdad en comparación a otros estados.

En 1992 el sistema educativo nacional experimento una profunda transformación con el Acuerdo Nacional para la Modernización Educativa de la Educación Básica (ANMEB, 18 de mayo de 1992), cuyos objetivos pretendían principalmente:

  • Una reestructuración del sistema educativo.
  • Nuevos planes y programas de estudio para la primaria y la secundaria.
  • Incorporación de contenidos regionales.
  • Revalorización del magisterio.
  • La participación social.

Se pretendía también modificar las relaciones con el Sindicato Nacional de Trabajadores (SNTE), hacer partícipes a los estados en la planificación educativa y la aplicación de sus recursos acorde a sus necesidades específicas.

Bajo esa perspectiva los gobiernos de los estados aceptaron el acuerdo con todas las implicaciones que representaba hacerse cargo subrepticiamente  de una responsabilidad pública de grandes dimensiones.

En Oaxaca, la transición fue aún más complicada, la oposición de la sección XXII al ANMEB imbuido de una fuerza política acumulada en los 12 años continuos de movilización, obligaron al gobierno del Estado a negociar los términos de la transición. Una vez creado el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), se signaron los acuerdos en Octubre de ese mismo año entre el Sindicato y el Gobierno del Estado. (El contenido de este acuerdo suscrito en octubre de 1992, entre la dirigencia de la sección 22 y el Gobernador del Estado Heladio Ramírez López y el Secretario General de Gobierno que  a su vez fungía como Director General del IEEPO, dio origen a la intervención del sindicato en todos los asuntos educativos, y que a la postre lo sometería a un dominio generalizado).  

Durante los últimos años el sistema educativo ha sorteado serias dificultades para lograr la estabilidad y prestar el servicio educativo a todos los Oaxaqueños. Se han creado diversos instrumentos y estrategias de entendimiento entre las autoridades y las dirigencias sindicales para lograr consensos y acuerdos que en muchos casos obligaron a rebasar los límites presupuéstales asignados a la educación.

Se han realizado en distintos momentos, esfuerzos conjuntos abriendo la posibilidad de un entendimiento duradero como lo fue la elaboración de la Ley Estatal de Educación en 1995. Con aportaciones fundamentales, en áreas educativas sustanciales: Educación Bilingüe Intercultural para los Pueblos Indígenas; la Educación para la equidad de género y la sustentabilidad; la obligatoriedad de elaborar un Plan Estatal de Educación; la integración de un sistema de formación y profesionalización docente;  rescate y fortalecimiento de las lenguas indígenas; atención a los niños con capacidades diferentes, inversión creciente de recursos para la educación por parte del gobierno y la incorporación de la sociedad a través de los consejos de participación social.

No obstante los esfuerzos realizados, los conflictos entre las autoridades y el sindicato han sido recurrentes. Por un lado los mecanismos de presión que ejerce el sindicato sobre la ciudadanía (paro de labores, tomas de edificios, obstrucción de las vías de comunicación, etc.), aunado a una debilidad de los equipos de gobierno por la falta de políticas unificadas para el tratamiento de los conflictos magisteriales. Por otra parte, la heterogeneidad de intereses auspiciados por las diferentes corrientes y grupos que coexisten dentro del sindicato y la inexperiencia directiva en la mayoría de los cuadros directivos propuestos por el sindicato en los niveles educativos que tienen en su poder, ha prohijado la corrupción, el manipuleo, el clientelismo el sometimiento y el control de la base trabajadora postrada a merced del poder sindical totalitario dueño y administrador absoluto de los recursos que la federación otorga año con año al estado por la vía de la programación detallada instrumento para el otorgamiento de recursos de la SEP  (PRODET) .

A pesar de la complicada situación del magisterio, la problemática educativa no se había desbordado del ámbito institucional; principalmente porque a los miembros y a los líderes de los grupos y corrientes al interior de la Sección XXII se les han otorgado beneficios económicos personales y a las bases  beneficios salarialesadicionales a los pactados entre la SEP y el SNTE nacional. El costo de la virtual estabilidad que el Sindicato ha dispensado a los gobiernos en turno, les ha dejado impresionantes ganancias no solo en los salarios sino también en bienes inmuebles como son; los hoteles en Oaxaca y en Bahías de Huatulco, Puerto Escondido, en el Distrito Federal, además de instalaciones y auditorios que son utilizados como centros de insurrección política y de grupos radicales (Como ejemplo son las flamantes oficinas que  se ubican frente al estadio de futbol Benito Juárez).

El movimiento social que desestabilizo a la entidad en el 2006 en el que se vieron involucrados  otros sectores sociales, entre organizaciones y partidos políticos se originó precisamente por una frustrada decisión gubernamental de desalojo de maestros de la sección XXII, del zócalo de la ciudad y de sus oficinas sindicales en un momento en que ya  la imagen magisterial en la sociedad era de repudio y hartazgo desencadenándose el movimiento más irracional e inútil de los últimos lustros con saldos de victimas que en su mayoría no tuvieron que ver directamente con el movimiento, ni se corrigieron los desmanes del magisterio ni se derrocó al gobernador en turno ; en cambio la sección XXII se vio convulsionada por sendos actos de corrupción de sus dirigentes particularmente de Enrique Rueda Pacheco Y Alma Delia Santiago quienes fueron derrocados por sus propios compañeros resultando también una división irreconciliable entre los grupos al interior del llamado Movimiento Democrático Magisterial emergiendo de esta división la Sección 59 que a la postre se convertirían en sus acérrimos enemigos en el contexto sindical. En el contexto político del estado se sintetiza con la caída de 80 años de poder unipartidista del PRI que bien merece su análisis un apartado especial por lo que representa para el futuro político, económico y social del estado de Oaxaca.

 

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