Escenario político.

Por Gubidxa Guerrero.

Van seis meses desde que el pueblo de Mixtequilla decidió desconocer a su Presidente Municipal ‘Juanito Carballo’, emanado de las filas del Partido Revolucionario Institucional (PRI).

            Poco tiempo duró el alcalde en el puesto por el que lo eligió la mayoría. Y es que a unos cuantos meses de haber tomado posesión, sus mismos correligionarios lo desconocieron, asegurando que poseía un carácter déspota y autoritario, que estaba manejando el dinero público de forma inadecuada y que era nocivo para la población.

            Los perredistas de Mixtequilla rápidamente se sumaron al descontento y, finalmente, los sectores tradicionalmente apáticos se movilizaron por la salida del funcionario.

            Aunque en la práctica Carballo no gobierna ni goza de legitimidad alguna, el gobierno estatal lo sigue reconociendo como alcalde. Por lo tanto, ‘Juanito’ sigue cobrando puntualmente sus quincenas y administrando “en el papel” el bello municipio ubicado al norte de Tehuantepec.

            Hace algunos meses los medios nacionales hicieron eco del tema, cuando el pueblo encarceló a su Presidente Municipal. Algunas voces radicales hablaban de lincharlo para resolver el problema de una buena vez; pero predominó la prudencia y Carballo fue liberado, entre conatos de bronca y el aire triunfalista de la Policía Estatal.

            Ya ha habido bloqueos carreteros, que provocan el habitual descontento ciudadano, ya que es un método que ha perdido legitimidad por el abuso del mismo. Sin embargo, todas las semanas los mixtequillences realizan nuevas movilizaciones deseando que la autoridad estatal deje de solapar al munícipe.

            Como medida más reciente, la Asamblea del Pueblo determinó impedir la realización de las elecciones próximas. Sus voceros declararon que además de no permitir la instalación de casillas por parte del Instituto Nacional Electoral (INE), tampoco dejarán que se realice proselitismo por ninguno de los partidos políticos con registro; lo que pondrá en serio aprietos al gobierno del Estado que pretender dar una impresión de que en la Entidad “no pasa nada”.

            Mixtequilla está a un paso, quizás sin darse cuenta, del autogobierno. Nuestras comunidades se gobernaron sin mediación de partidos políticos durante muchos siglos. Nada impide que las cosas vuelvan a ser como antes, y que sea la misma sociedad, mediante una Asamblea General, la que en cada oportunidad designe a sus representantes, quienes verdaderamente gobiernen con el pueblo y para el pueblo. La pregunta es: ¿se atreverán? O al final se dejarán vencer por la partidocracia istmeña… El destino está en sus manos.

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