“La Educación es formar al ser humano para el cambio permanente y aún para la eventual crisis producto de la transición”… 

Escrito por: Lic. Emilio Montero Pérez, ex alumno de la Escuela Primaria Urbana “Reforma Educativa”

Con el paso del tiempo nuestra sociedad se ha trasformado de formas distintas en cada uno de sus ámbitos, a veces bien y otras veces no tanto, sin embargo es importante recalcar algunos de los factores importantes del cambio y avance de las sociedades, como el papel de la mujer , que es muy importante cuando hablamos de cimientos en una sociedad, pues no se trata de reparto de responsabilidad, sino de los principios fundamentales de educación; desde que nacemos hasta que morimos, somos entes pensantes, que aprenden y se adapta a los cambios y transformación de la vida social.

Para toda transformación es importante la formación de ideas que con valores encaminan al progreso de cada sociedad. Hablamos de una participación conjunta entre núcleo familiar, trabajadores de la educación y gobierno, cada quien en lo que su papel corresponde, pero hablar del rol de la mujer en la vida social es asegurar un bienestar común, sobre todo y más aún cuando sus principios se basan en la enseñanza, y su modus vivendi es la educación.

Quien contribuya a la formación de mentes libres y pensantes, es digno o digna del reconocimiento, pues antes de cualquier construcción se necesita cimientos, y los cimientos de la sociedad es la educación. Porque como dijo Don Benito Juárez García: “Libre, y para mi sagrado, es el derecho de pensar… La educación es fundamental para la felicidad social; es el principio en el que descansan la libertad y el engrandecimiento de los pueblos”.

Cuando hablamos de Educación, estamos hablando del derecho que cada ciudadano en México tiene, siendo esta una profesión de difícil desempeño, es bueno reconocer aquellos que con gozo y vocación forma individuos de mentes libres, capaces de desarrollarse con ética inquebrantable y perseverantes, muchos que en su momento engrandecen a la sociedad.

En base a eso, tocamos otro factor muy importante para el cambio en la sociedad, como lo es la participación política de la ciudadanía, bajo el entendimiento y comprensión de la situación actual, me atrevo a deducir que se ha llevado al abismo la credibilidad y la concordia entre la vida social y la participación política, pues lejos de formar parte de una vida política, nos hemos encaminado sobre dos vías, el de la apatía y el partidismo, por un lado el descontento de las nuevas generaciones que tristemente son acosados por gobiernos partidistas, que no apuestan al fomento de buenos formadores, que no alimentan el espíritu de libertad en las mentes de las nuevas generaciones, y en cambio nos encontramos con una sociedad reprimida, insegura, sometida; y nos encontramos con partidos que se enfocan sólo en intereses que son ajenos a la sociedad.

Y considerando los factores antes mencionados cabe recalcar que la participación de la mujer educadora en la vida política social es vital. Pues es una mezcla de factores importantes, la mujer y la educación. Es bien sabido la historia de cómo ha sido esa eterna batalla de la inclusión femenina en los partidos políticos, a pesar de que en la actualidad el porcentaje de esa participación ha ido en aumento, continúa siendo desproporcionadamente baja. Seguimos a merced de decisiones políticas tomadas por una mayoría de hombres, ya que, tristemente, la representación de las mujeres en los cargos políticos es hoy muy escasa.

Es probable que existan barreras socioculturales fuertes sujetas a condicionamientos históricos. Los prejuicios y estereotipos que arrastra la sociedad de épocas anteriores asignan a las mujeres responsabilidades entendidas como femeninas.

A escala mundial las mujeres ocupan todavía el 16 por ciento de los escaños en parlamentos nacionales, y solo 19 países han alcanzado la meta del 30 por ciento establecido por las Naciones Unidas. Todavía hay algunos Estados en el mundo en los que las mujeres ni siquiera pueden ejercer el derecho al voto pese a ser supuestos países democráticos, y por lo tanto ellas, no pueden participar en la vida política como diputadas o en gobiernos.

Hablando ahora de nuestra sociedad Juchiteca, como ciudadano que soy, considero sumamente importante la participación de una mujer con un perfil integro, y comprometido con la tierra que la vio nacer, crecer y desarrollarse profesional y humanamente, una representante nacida en tierra Juchiteca, que antes de hablar de una participación en la vida política y su desempeño como funcionario público, hablemos de su aportación a la sociedad Juchiteca como una ciudadana más, que sea nuestra voz, nuestra capa y espada, necesitamos de alguien que haya desempeñado por mucho tiempo su vocación y más aun cuando esta alimenta el alma de la sociedad, sus niños y niñas, que tenga como prioridad la enseñanza y la prosperidad de las futuras generaciones, alguien que no sea improvisado, una persona que defienda y tenga como prioridad a nuestros infantes, la revalorización y el rescate de la sociedad.

Es por eso que, expreso mi entera confianza a la Maestra María Cruz Vázquez, pues hemos sido testigos de su colaboración en la educación de la niñez, por su amplio desempeño como profesora. Y no solo como impartidora de catedra sino también en su interés y apego a la niñez, y considerando que el trabajo en el ámbito de educación es de suma responsabilidad e importancia, es de reconocer su desempeño, pues dentro y fuera del aula ha desempeñado íntegramente su apoyo y formación de jóvenes que actualmente estamos preocupados por nuestra sociedad, mentes libres, capaces de crear criterios propios, capaces de tomar decisiones en pro de la sociedad.

Los jóvenes con criterio propio, somos hoy los que tenemos el honor de reconocer su aportación a los cimientos de la Sociedad, los padres de la niñez se encuentran agradecidos y reiteran la confianza.

Y retomando algunas palabras de una frase célebre del Benemérito de las Américas; necesitamos a alguien que procure hacer cuanto esté en sus manos para defender y sostener nuestras instituciones. Y que demuestre en su vida personal y profesional, que sirve lealmente a su patria y que ama y respeta la libertad de pensamiento.

Basta de improvisaciones, necesitamos una persona que cumpla con el perfil y sea empático con la sociedad, que entienda las dolencias y decadencias por viva experiencia, que sea un testigo más, y juntos podremos avanzar…    

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