Escenario Politico 

Gubidxa Guerrero

¿Recuerdan el caso de la normalista que se quejó ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) por discriminación y agresiones? Era una alumna de primer ingreso a quien trataron de obligar a participar en cierres carreteros, marchas, tomas de autobuses y quien simplemente dijo que no lo haría, porque sus convicciones no se lo permitían.

Se llama Beatriz Morales Ruiz. A ella le hicieron la vida imposible en la Escuela Normal Urbana Federal del Istmo (ENUFI), con sede en Ixtepec. Se quejó con sus profesores, con los directivos y, ante el silencio cómplice, se quejó ante una instancia federal.

Nunca esperó gran cosa. Sin embargo, su caso se hizo de conocimiento público, lo que detonó una ola de apoyo entre la gente común, pero un clima de linchamiento entre el alumnado y profesorado de su escuela. Todos vimos la manera en la que sus condiscípulos la insultaban en Facebook. La amenazaron con golpearla, con “aventársela” a un fulano para que “la culiara”, y otras bajezas.

Mientras los meses pasaban, la CNDH, con sede también en Ixtepec, seguía en curso su investigación. La alumna presentó una abultada respuesta a la dependencia, con pruebas de todo tipo, desde copias de pantalla, oficios, actas de carácter oficial, hasta grabaciones donde consta claramente la actitud facciosa de algunos profesores. En abril, la ENUFI la echó del plantel aduciendo que ella reprobó seis de ocho materias.

Una joven destacada en el ámbito social y cultural de la región istmeña, responsable del proyecto del Barefoot College (Universidad Pies Descalzos) en México que formó en el aprovechamiento de energía eléctrica a las famosas “abuelas solares” en la República India, fue acusada de reprobar, siendo que jamás faltó a clases y que jamás en sus años escolares había reprobado una sola materia. Mientras a ella la expulsaban “normativamente”, Arístides Cruz, que no aprobó el examen de admisión, pero es hijo de un profesor de la ENUFI, tomaba clases. Asimismo, iba a clases con toda la tranquilidad del mundo el muchacho que la agredió físicamente en el aula, Felipe García Orozco, según consta en el expediente en poder de la CNDH.

Este lunes volvió a abrirse la herida. Después de algunos meses, la joven Beatriz fue notificada de la respuesta del IEEPO a tal dependencia. Y como lo ha venido haciendo desde que comenzó su caso, Beatriz Morales compartió un mensaje de Facebook que reproducimos textualmente:

“Hoy lunes 18 de agosto de 2014, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos me ‘dio vista’ de la respuesta de la Dirección de Servicios Jurídicos del IEEPO. Lo que el IEEPO dice es, en pocas palabras, lo mismo que dijeron las autoridades de la ENUFI: “Que de acuerdo a los registros de evaluación que reportaron a control escolar los docentes titulares de los cursos, la autoridad responsable informó que usted no aprobó”. ¡Pero si yo misma subí la “constancia” de calificaciones que me expidió el director, con seis de ocho materias reprobadas!

“Hay que ir al origen de mi caso: mis quejas ante mis profesores, primero; ante la Academia, después; luego ante directivos, y finalmente ante la CNDH por quererme obligar a ir a marchas, bloqueos, plantones, tomas de autobuses y casetas de peaje. Todo avivó la hostilidad hacia mí, así como las agresiones y la discriminación, que se hicieron públicos hasta en las redes sociales.

“Jamás he sido mala alumna ni mala ciudadana. Es bastante obvia y burda la razón de que seis de mis ocho profesores me reprobaran: darme de baja de la ENUFI “normativamente”. Ahora dice la CNDH que le proporcione más evidencias. ¡Pero si el 31 de enero presenté un texto de 11 hojas, con más de 30 hojas anexas, así como 2 grabaciones, con pruebas de todo tipo donde se evidencian las agresiones contra mí y la hostilidad institucional! ¿Qué más quieren que presente? ¿Una declaración firmada por los maestros donde digan que fueron obligados por la Sección 22 a reprobarme?

“Tal vez si yo fuera una delincuente común, la CNDH me atendiera prontamente y hoy se me hubiera hecho justicia. Pero no. Soy una joven de 20 años sin más apoyo que mi conciencia y mis valores. Eso, frente a la maquinaria del sindicalismo charro, ahora quizás no signifique nada. Pero mañana tal vez valga todo. Ni modo, estamos en México y ya sabemos quienes mandan en el Estado de Oaxaca”.

Así las cosas en el nuevo capítulo de la educación pública en nuestra sufrida entidad. 

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