Gubidxa Guerrero.

Escenario Político 

Se ha especulado bastante acerca de si hubo o no fractura en el Partido Revolucionario Institucional (PRI) luego de la designación de Alejandro Murat, hijo del exmandatario José Murat, como candidato único para contender por la gubernatura en las elecciones del 5 de junio de 2016.

Algunos otros aspirantes cuentan con activos muy grandes en el tricolor, principalmente Samuel Gurrión Marías y Eviel Pérez Magaña. El primero, acató la resolución del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PRI y alzó la mano del vencedor, como sea que haya ganado. Del segundo, en cambio, se ha sabido muy poco. No se le vio en el gran acto inicial realizado el 2 de febrero en la ciudad de Oaxaca, ni se le ha escuchado pronunciamiento alguno.

 

Manlio Fabio Beltrones es un político de altura. Ha logrado tejer finos hilos de comunicación entre adversarios aparentemente irreconciliables. No obstante, en el Estado de Oaxaca no la ha tenido tan fácil. 

 

El primer gran obstáculo para la unidad priísta se venció el sábado 30 de enero, durante el cumpleaños del ex presidente municipal de Juchitán, Daniel Gurrión. Por si quedaba duda, el martes 2 de febrero, Samuel Gurrión dijo contundente: “Un hombre siempre debe tener aspiraciones, pero también debe de tener lealtad, institucionalidad. Y yo, Samuel Gurrión, por supuesto que tenía aspiraciones a la gubernatura, pero llegó el momento de que el partido decidió y yo firmé un pacto de honor, un pacto de caballero. Al final el partido decidió, y lo que me tocaba a mí era honrar mi palabra en el pacto que hice en el CEN del PRI. Por eso ahora, por esa honra de mi palabra, estoy acompañando y apoyando al candidato que designó mi partido”.

 

Pero Eviel Pérez Magaña, Tiburón de Ulises Ruiz Ortiz, ha guardado un sospechoso silencio. Ayer se habló en medios periodísticos acerca de una comida que sostuvieran Manlio Fabio Beltrones, Alejandro Murat y Eviel Pérez en un intento final de amarrar el pacto con rumbo a la gubernatura del Estado de Oaxaca. Pero hasta el momento, no se ha confirmado dicha versión.

 

Para nadie es un secreto que el hijo de ‘El Turco’ José Murat tendrá algunas dificultades para validar su candidatura. Es decir, por mucho que en su círculo cercano se hable de un registro automático, gracias a las influencias de su padre y de su pretendida amistad con el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, corre el riesgo de ser desconocido por algún tribunal electoral.

 

Tal vez eso estén esperando ―y quizás promoviendo secretamente― los ulisistas: que los jueces dejen vacante la candidatura, que en dicha situación sería ocupada por el ex candidato a gobernador. Pero ante la indisciplina mostrada por Eviel, ¿querría la cúpula priísta ceder la candidatura al hijo desobediente?

 

En un hipotético desconocimiento de Alejandro Murat como candidato, Samuel vería renacer sus esperanzas de ser ungido, toda vez que se mostró institucional, disciplinado, anteponiendo la unidad a los intereses personales…

 

Mientras tanto, los actores políticos y la sociedad están a la espera de una señal para ver hacia dónde soplará el viento.

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