JUCHITAN

Vivos y muertos conviven en el domingo de ramos en Juchitán

Rusvel Rasgado

JUCHITÁN, OAX.- La semana santa inicia en Juchitán con la visita al panteón municipal en la tradición ancestral del domingo de ramos, que se convierte en una convivencia entre vivos y muertos y que además marca el inicio del año nuevo según el calendario zapoteca.

En el domingo de ramos, los habitantes de Juchitán acostumbran visitar a sus muertos, como si fuera la celebración de “Todos Santos”. Para tal fin, las tumbas son adornadas con flores, alimentos, bebidas, veladoras y hasta con fotografías del difunto.

“Es un día de fiesta para los juchitecos y las juchitecas, en donde se viene a visitar a familiares, vecinos, amistades y esto nosotros pensamos de que va a perdurar toda la vida. Se viene a convivir con nuestros muertos, se viene a recordar sus anécdotas, se viene a estar con ellos todo el día, desde temprana hora, traerles flores, traerles agua y también se convive entre familiares”, explicó Antonia Pineda Ruiz, habitante de la localidad.

Miles de juchitecos, desde temprana hora comenzaron a abarrotar el panteón que lleva por nombre “Domingo de Ramos”. En este lugar, cantan, ríen, beben y lloran, recordando anécdotas de sus difuntos.

Ya sea para visitar a uno de los padres, a un hermano, un amigo o algún pariente conocido ya fallecido, los habitantes se preparan con una semana de anticipación, compran bebidas, preparan dulces y platillos típicos.

La etnia zapoteca, es la única del país que inicia la Semana Santa conviviendo con sus muertos, con la misma fe que otros pueblos de México lo hacen en la temporada de Todos Santos, conservando un singular sincretismo religioso.

“Pasan igual los músicos, las canciones que a ellos les gustaba, se les comparte las flores, la luz, su veladora, un vaso de agua, estamos todos en familia todo el día, ahorita llegamos unos, más tarde se anexan otros, es estar todo el día compartiendo aquí con nuestros fieles difuntos”,  expresó Yamile Arriaga.

Como ella, miles de familias hicieron lo propio, cada una en la tumba de sus difuntos. El pasillo principal de acceso y gran parte de lo que abarca el panteón, cientos de comerciantes expendían dulces típicos, las clásicas regañadas, que son hojuelas escarchadas de azúcar (muy común en semana santa), y no faltaron, los tamales de iguana.

Tags
Mostrar más

Artículos relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Close

Adblock detectado

Por favor, considere apoyarnos mediante la desactivación de su bloqueador de anuncios