Oscar Guerra/Politólogo-UNAM     Twitter: @scarguerra

La imagen de la mazateca, Irma López Aurelio dando a luz a su hijo en el patio del centro de salud rural en Jalapa de Díaz, Oaxaca dio vuelta al mundo. La indignación de la sociedad mexicana no se hizo esperar, resulta intolerable que en pleno siglo XXI, el Estado no pueda brindar protección a la salud, integridad, seguridad personal y trato digno a la mujer.

Numerosas organizaciones sociales del país, recolectaron más de 50 mil firmas para exigir la renuncia del secretario de Salud de Oaxaca, Germán Tenorio Vasconcelos. Pero como siempre pasa en este país, el flamante secretario sigue en su puesto, aun cuando ya suman 15 casos de negligencia médica de este tipo en los últimos 18 meses.

La falta de atención y prestación de servicios médicos de calidad en Oaxaca ha sido una constante, incluso cuando la salud constituye un derecho fundamental de todo ser humano sin distinción de etnia, religión, ideología política, condición económica o social. El gobierno del estado ha reconocido, a través de la Secretaría de Salud, la trasgresión a los derechos humanos de estas personas.

Una vez más claman justicia por un nuevo caso de negligencia médica. Pero esta vez, el asunto es más grave, me explico. Con lágrimas en los ojos y una profunda impotencia, la indígena zapoteca, Rosalba Vicente Morales, cuenta el infierno que vivió al perder a su hija y la posibilidad de ser madre nuevamente al habérsele extirpado la matriz, por recibir una pésima atención en el hospital general “Macedonio Benítez Fuentes” de la ciudad de Juchitán, Oaxaca.

La originaria de Santa María Xadani, demanda justicia para los responsables. Explica que llegó al hospital con los dolores normales de parto y que después de ser admitida, pasaron las horas y los médicos nunca le brindaron la atención adecuada, por lo que horas más tarde su estado de salud se complicó derivando en la muerte de su bebe y quedando impedida de volver a concebir.

De acuerdo con la versión de la víctima, el director del hospital, Jerónimo Ramírez Luis, trató de llegar a un acuerdo con ella y su esposo para “remediar” el error, a lo que ellos se negaron esperando contar con el apoyo de las autoridades para castigar de manera ejemplar a los culpables del delito.

Ante este tipo de casos se hace necesaria la denuncia para que las autoridades correspondientes tomen las medidas adecuadas y eviten que este tipo de hechos se repita. Si se analizan los casos de negligencia médica, por lo general, los sectores más desprotegidos de la sociedad son quienes sufren este tipo de atropellos y en muchas de las ocasiones quedan sin castigo.

En Oaxaca, la calidad de los servicios médicos es a toda luz insuficiente, principalmente la atención a las mujeres cuyos embarazos no son atendidos por personal profesional en zonas marginadas, rurales e indígenas. Son múltiples los factores que originan esta situación como la falta de recursos al sector salud y la deficiente preparación del personal médico.

Ante este panorama es indispensable atacar de fondo los factores que generan el problema en el sistema a través de la inyección de recursos suficientes, una plantilla médica capacitada y la adopción de medidas sanitarias y sociales adecuadas para que la protección de la salud sea una realidad. Esperemos que el caso de Rosalba Vicente Morales no quede impune.

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