ESCENARIO POLÍTICO

Una más de la Sección 22

Escenario Político.

Gubidxa Guerrero

¿Por qué la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación no goza de auténtico apoyo popular? ¿Qué hace que un gran sector de la sociedad istmeña repruebe sus métodos de lucha y desconfíe de las banderas sociales que pretende enarbolar? Sencillo: la gran diferencia entre los dichos y los hechos.

            Por mucho que los líderes del sindicato de profesores digan que se preocupan por la niñez del Estado de Oaxaca, muy poca gente les cree. Y es que cada que pueden demuestran mezquindad tratándose de niños ajenos a las disputas políticas.

            Primero fue con los certificados de decenas de miles de pequeños. Con tal de no “fortalecer” a la Sección 59, los elementos de la 22 han presionado al Gobernador Gabino Cué Monteagudo para que no entregue la documentación que avale los estudios de los niños que tomaron clases con profesores adscritos a este gremio. No les ha importado a estos “luchadores sociales” que los chamacos afectados sean hijos de padres obreros o campesinos, o de que sin sus papeles corran el riesgo de perder el ciclo escolar y, en el peor de los casos, dejar definitivamente la escuela. Puede más su sed de venganza contra quienes ellos consideran enemigos.

            La división la han sembrado esta vez en contra de otro grupo sindical: la Sección 61, a la que está afiliada la mayoría de la planta laboral del Instituto Tecnológico del Istmo (ITI). De manera gradual, los trabajadores de nivel superior se integraron a la Sección creada especialmente para ellos. Eso pasó en todo el país, ya que sus necesidades laborales no son las mismas que la de los profesores de preescolar o nivel primaria.

            El único Estado donde hubo resistencia fue, como era de esperarse, Oaxaca. Aquí la Sección 22 se ha opuesto a que el ITI funcione a su ritmo y según sus necesidades. Pretende que esta escuela de nivel superior esté sujeta a sus directrices. Y como las cosas no han salido del todo bien, optaron por desquitarse con los niños.

            Este lunes 13 de octubre, la directora y maestros del CENDI número 4, ubicado en la Colonia Gustavo Pineda de la ciudad de Juchitán, suspendieron –o expulsaron, según quiera verse– a varios niños cuyos padres están afiliados a la Sección 61, creada ex profeso para trabajadores de nivel superior.

            Como una medida de represalia contra los trabajadores, la cúpula de la Sección 22 giró instrucciones para perjudicar a los pequeños, no importándoles que la normatividad los proteja. Ya sabemos que en Oaxaca no hay más ley por encima de la que dictan los ilustres profesores de la 22…

            ¿Así quieren que la sociedad los apoye? ¿Chantajeando de esta manera a los padres creen que lograrán un respaldo de los trabajadores de la Sección 61? Desafortunadamente el terror que infunde una pequeña dirigencia intolerante mantiene sometida a la mayoría. Casi todos los profesores de la Sección 22, incluyendo a quienes trabajan en el CENDI número 4, reprueban las prácticas discriminatorias, pero dicen que nada pueden hacer, por temor a sufrir represalias.

            ¿Cómo funcionan las crueles dictaduras? Exactamente igual que la Sección 22: con temor y chantaje, con órdenes de unos cuantos virreyes al que se someten las grandes masas cual corderos a los lobos. Ojalá los padres y madres de familia encuentren la justicia que merecen. La razón está de su lado.

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