En el último año, más de mil 200 niños migrantes se refugiaron en el albergue “Hermanos en el Camino“ de Ciudad Ixtepec, lo que representa tan solo el 10 por ciento de los menores que ingresan a territorio mexicano a bordo del tren “La Bestia“

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Rusvel RASGADO

CIUDAD IXTEPEC, OAX.- En el último año, creció la cifra de niños migrantes centroamericanos que cruzan territorio mexicano, utilizando la ruta del Istmo de Tehuantepec para llegar a los Estados Unidos.

Tan solo en el albergue “Hermanos en el Camino”  de Ciudad Ixtepec, de junio del 2013 a junio del 2014, se tiene un registro  de mil 226 menores, de éstos, 996 son niños y 260 niñas, que se refugiaron en esta casa fundada en febrero del 2007 por el sacerdote Alejandro Solalinde.

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A Ixtepec, arriban cada dos días, cientos de migrantes centroamericanos, entre éstos, decenas de niños que viajan en el tren carguero conocido como “La Bestia“, pero solo el 10 por ciento busca refugio en el albergue “Hermanos en el Camino“.

“La realidad es que solo el 10 por ciento entra al albergue, muchos se quedan en los hoteles o en las vías,  acompañados por sus mamás o de algún familiar cercano“, dijo Guadalupe Rodríguez, una de las coordinadoras del albergue.

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El fenómeno de la migración infantil, “no es una casualidad“, refirió Guadalupe Rodríguez, quien apuntó que el cruce de menores de edad por la región del Istmo, se debe a que las madres centroamericanas ven una posibilidad de ingresar a los Estados Unidos, “utilizando como gancho a sus hijos“.

Y es que, señaló, que según los padres y madres de los niños migrantes, Estados Unidos acogerá a los menores “sin ningún problema“, como parte de una nueva política migratoria, lo cual ha ocasionado una migración masiva de jóvenes, niños y adolescentes a la Unión Americana.

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“Pero esta aparente decisión de Estados Unidos, es de una navaja de doble filo, porque por un lado, si bien Estados Unidos los pudiera recibir, lo cierto es que en toda la ruta migratoria en territorio mexicano, los migrantes entran a la boca del lobo, plagada de peligros“, expresó Guadalupe Rodríguez.

La ruta migratoria inicia desde la frontera de Guatemala con México en el estado de Chiapas, y es justo en Arriaga donde los cientos de migrantes abordan el ferrocarril de carga, con destino a Ciudad Ixtepec, en el Istmo de Tehuantepec.

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La Bestia con su carga humana, repleta de jóvenes, adolescentes y niños, una vez en Ixtepec, hace un alto en su camino, lo que permite a los migrantes buscar ayuda en el albergue “Hermanos en el Camino“, aunque la mayoría prefiere los hoteles o quedarse en las vías del ferrocarril.

“Son familias enteras a veces las que llegan al albergue, o las mamás con sus tres hijos, con sus cuatro hijos, algunos de meses y una de las mamás sí nos comentaba que pues dice no, ‘pues yo salgo con mis hijos y llegando a la frontera ya me deja pasar migración, y por el niño pues logro entrar yo también’ y eso es como que se ha corrido la voz a las mamás centroamericanas y dicen ‘pues vámonos, es una oportunidad de nosotros cruzar Estados Unidos’“, indicó Guadalupe Rodríguez.

Aunque muchos hacen el recorrido hacia el norte del país acompañados por algún familiar, muchos lo hacen solos.

“ Vengo huyendo del peligro“

Hasta el albergue de Ixtepec llegó Carlos, un adolescente de apenas 15 años de edad que salió de Honduras hace poco más de un mes, luego de abandonar sus estudios.

El viaje a Estados Unidos lo hace solo, y aseguró que dejó su país por temor. “Me querían matar, vengo huyendo del peligro, a mi y a mi primo nos querían matar los ‘maras’, tuve que dejar el estudio, solo llegué a primer año de secundaria“.

En su natal Honduras, Carlos estudiaba por las mañanas y por las tardas trabajaba, “pero vi la posibilidad de salir y buscar llegar a los Estados Unidos, me quedaré unos días en Salina Cruz, pero tengo la mira de alcanzar el sueño americano“.

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“Allá en Estados Unidos me iré a estudiar y luego cuando saque mis cursos iría a trabajar y como tengo un tío allá, yo lo buscaría, le hablaré por teléfono para decirle dónde estoy para que me vaya a traer“, expresó Carlos.

La migración infantil de Centroamérica a Estados Unidos ha obligado a los coordinadores del albergue “Hermanos en el Camino“, a instalar un área de juegos infantiles para la recreación de los niños en las instalaciones de la casa hogar.

En el albergue se han instalado tres columpios y una resbaladilla, donde los niños migrantes se recrean, mientras sus padres buscan ganarse el alimento del día realizando diversos labores.

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La Fiscalía de Atención al Migrante de la Procuraduría de Justicia de Oaxaca, por su parte, vigila que los niños no sean víctimas de delitos. En cada llegada del tren, la Fiscalía revisa la documentación tanto de los adultos que viajan con los menores, como de los propios niños, apuntó Yadira Castillo Ortiz, titular de la Fiscalía de Atención al Migrante.

“Siempre se les pide que traigan su documento del menor, es decir, su partida de nacimiento, para poder corroborar que ese niño no venga secuestrado, no venga en condiciones que el menor no acepte, y también se les pide un documento que justifique también el parentesco entre la persona que lo trae y el menor para también nosotros descartar la posibilidad de que ese niño pueda ser sujeto de trata de persona“, aseguró la funcionaria.

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Son muchos los peligros a los que se enfrentan los niños migrantes en su ruta hacia el norte del país, desde los asaltos, los secuestros, hasta caer del tren, como ocurrió a finales del mes de mayo, cuando una mujer hondureña y su hijo de 2 años cayeron del ferrocarril.

Emili Bermúdez, la mujer que cayó del tren sigue hospitalizado en la ciudad de Oaxaca con una fractura en su brazo, mientras que su hijo, se encuentra aún hospitalizado en Ciudad Ixtepec. El menor perdió un pie luego que el tren le pasara encima. 

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