Escenario político

Gubidxa Guerrero

Anteayer escribía un artículo dando cuenta de las mejoras que se consiguen con la unidad vecinal y la organización comunitaria. De la violencia, se pasa a la recuperación de espacios para ponerlos al servicio de las artes, como sucedió en Juchitán con el Parque Hidalgo, mejor conocido como La Guardería.

            Mientras redactaba esa columna que se publicó ayer en estas páginas, se sucedían en Tehuantepec hechos muy lamentables, derivados del fatal accidente provocado por una patrulla de la Policía Municipal, que costó la vida al joven de 18 años que conducía un mototaxi y que terminó de madrugada con la intervención de elementos estatales, luego del incendio de varios vehículos y la destrucción de un edificio de los municipales.

Buena parte de la sociedad istmeña no cree en las instituciones gubernamentales, incluyendo en las encargadas de brindar seguridad y vigilancia. La frustración, derivada de tantos años de engaños y decepciones, suele manifestarse mediante el incendio y la violencia irracional. Resulta lamentable que la gente tenga que recurrir a extremos. Considero que es mejor canalizar el enojo mediante actividades deportivas, sociales y artísticas, pues al bien común se llega, principalmente, con organización.

En la historia que aconteció en la Colonia Benito Juárez de Santo Domingo Tehuantepec hay dos posiciones irreconciliables: la de quienes justifican los actos y la de quienes lo reprueban y descalifican. Para algunos, los uniformados que chocaron contra el mototaxi venían en estado de ebriedad y, por tanto, esa negligencia es motivo suficiente para quererlos linchar. Para otros, se trató de un simple accidente como los que ocurren diariamente en nuestra región. Lo cierto es que los hechos han trascendido al ámbito nacional y se habla de una veintena de detenidos, además de un deceso.

Es imposible devolverle la vida al joven que falleció como consecuencia del accidente del martes 17 de noviembre, mientras llevaba pasaje. Tampoco sería posible volver el tiempo y evitar el incendio de patrullas y la destrucción de la comandancia, así como las ráfagas de metralleta que amedrentaron a más de uno y que pudieron terminar en tragedia. Lo que sí se puede hacer es procurar que este asunto no se convierta en la pesadilla del trienio.

Dependiendo cómo se conduzca Dónovan Rito, será el desenlace de esta historia. Algunos gritarán “¡castigo!”; otros pedirán “¡liberad a los detenidos!”. Cualquiera de estas opciones dejará insatisfechos a algunos. ¿Qué debe hacerse? Actuar con el mejor oficio político y social; para evitar que el remedio resulte peor que la enfermedad…

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