Con más 36 años de trayectoria, comparte sus conocimientos en tallado de madera, escultura y carpintería en el Instituto de Artes y Oficios de Tehuantepec.

Santo Domingo Tehuantepec, Oax.- Sus manos dan forma a cualquier trozo de madera, y señala que al tallar una escultura o pieza, se acopla y crea figuras que desde el momento lo motivan a hacer cosas nuevas, “éste oficio, que me ha acompañado por más de 36 años, inició como una necesidad”, comenta en entrevista Antonio Toledo Salinas, maestro de carpintería, tallado de madera y escultor del Instituto de Artes y Oficios de Tehuantepec.

A sus 73 años de edad, dice que al formar una familia y verse en la necesidad de mantener a su esposa e hijos, buscó un trabajo en el cual pudiera desempeñarse, y fue gracias a su suegro que empezó a crear sus primeros trabajos –unas máscaras– que vendían a otro artesano de nombre Francisco Ortega, quien se encargaba de venderlo a turistas nacionales y extranjeros.

Su interés fue creciendo al igual que sus conocimientos, entonces decidió dedicarse a ese noble oficio y se compró su primer libro titulado “El Libro del Escultor”, el cual le sirvió para conocer las medidas, dimensiones y todo lo relacionado con las herramientas de trabajo y tipos de madera.

Fue hasta el año de 1983, cuando el presidente municipal de Santo Domingo Tehuantepec, Pedro Guzmán Gallegos, al conocer su trabajo, le empezó a comprar sus esculturas, más adelante, el mismo gobierno municipal le pidió tallar un águila y un búho en un árbol seco que se encontraba a un costado del monumento de Juana C. Romero.

Años más tarde, Toledo Salinas fue invitado a trabajar en el Municipio de Puerto Escondido, fue allí donde amplió sus conocimientos en el tallado de madera a grandes escalas, esto gracias al taller que tomó con un escultor alemán, “en tan sólo un mes tuve que aprender lo elemental sobre este oficio”, relata el instructor del Instituto Municipal de Artes y Oficios de Santo Domingo Tehuantepec.

En su trayectoria ha realizado trabajos para el Dique Seco, como la escultura de “Moctezuma II”; en San Francisco del Mar, talló la escultura denominada la “Danza del Borrego”; actualmente en la clínica del diabético, esculpió un cristo de aproximadamente dos metros.

“Poco a poco fui haciéndome de mis herramientas, al principio yo las elaboraba con las hojas de machete, pero al vender mi primer escultura compré un juego de cinceles planos, curvos, media caña, sesgos y triangular”, relata.

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