Oscar Guerra/Politólogo-UNAM Twitter: @scarguerra

Nos queda muy claro a los mexicanos que la política económica implementada en el territorio nacional en los últimos treinta años, no ha logrado reducir de manera sustancial la desigualdad y la pobreza, innumerables mediciones, así lo confirman.

Muy a menudo el gobierno nos dice a los ciudadanos que vamos por buen camino, que no debemos de preocuparnos por una nueva crisis, que México tiene estabilidad económica con un déficit público controlado, que existe control sobre la inflación, pero la realidad de millones de mexicanos que viven en la pobreza y la desigualdad desmiente estas afirmaciones. En México no existe un reparto justo de la riqueza y esto se traduce en una tremenda desigualdad, que lastima y fragmenta el tejido social.

Un país con más de 50 millones de pobres, solamente confirma la aplicación de una política económica mal diseñada, incorrecta e incompleta. El Gobierno a lo largo de estos años, sólo se ha centrado en el control de algunas variables macroeconómicas dejando de lado, importantes conceptos sustantivos para el desarrollo económico del país.

El arribo de un nuevo gobierno al poder, trae consigo nuevas esperanzas de un mejor futuro, tal es el caso de la administración que encabeza Enrique Peña Nieto. Las proyecciones de crecimiento económico para este año fueron alentadoras, según los cálculos trazados por la Secretaría de Hacienda, la economía mexicana crecería 3.9%, pero al ver que la economía no iba también, tuvieron que ajustar a la baja el crecimiento a 2.7%.

Pero ahí no acaban las malas noticias para los mexicanos, en los últimos días, el Banco de México está previendo realizar un nuevo ajuste a la baja del crecimiento anual de la economía. El Gobernador del banco central, Agustín Carstens ha dicho: “la desaceleración que percibimos en el primer trimestre fue más profunda de lo que anticipábamos. Eso posiblemente nos hará modificar hacia adelante el rango de crecimiento para este año”.

Aunque el presidente, Enrique Peña Nieto salga a diario a pronunciar que la economía goza de buena salud, la realidad parece confirmar lo contrario, en últimas fechas, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha confirmado, a través de un estudio, que la desigualdad aumenta en México.

El estudio, al comparar ingresos de 10% de la población más rica contra los de 10% de la población más pobre, ubica a México como el país con la brecha social más amplia, entre las naciones

integrantes del organismo. Es decir, nuestro país registra uno de los niveles más altos de desigualdad entre su población más rica y la más pobre, contrario a Dinamarca, Eslovenia, Finlandia y la República Checa, que fueron los más equitativos.

Especialistas en el tema afirman que una de las razones de la gran desigualdad en el país tiene que ver con las políticas públicas, en particular la fiscal, que “adolece de ser poco progresiva y redistributiva. En impuestos, el que más gana no necesariamente es el que más paga, porque luego estas personas tienen una serie de exenciones y beneficios mayores, mientras que el gasto en el país es poco eficiente a la hora de su redistribución”,

Para decirlo en otras palabras, el sistema económico agrava más la distancia entre el sector más pudiente y los más pobres, por lo que las cifras de la OCDE reflejan las bajas tasas de crecimiento del Producto Interno Bruto del país, las cuales restringen la movilidad social y la generación de empleos formales bien remunerados.

El Banco Mundial dio a conocer este año, otro estudio sobre “Ganancias sociales en la balanza: un reto de política fiscal en América Latina y el Caribe”, en donde se dan a conocer datos que demuestran que la pobreza y la desigualdad en México no han tenido reducción significativa en los últimos años, por el contrario han aumentado en comparación con otros países del continente. Lo que confirma lo antes descrito.

Los efectos del actual modelo económico han sido devastadores para millones de mexicanos que sufren sus consecuencias. Como se sabe, estas políticas económica han sido aplicadas al pie de la letra por seis gobiernos mexicanos de manera ininterrumpida, y el nivel de desigualdad y la pobreza alcanzada es preocupante, por lo que es necesario un giro en la política económica que permita crear las condiciones de un país con una nueva política económica y social para alcanzar un México más próspero y equitativo.

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