En el Pleno del Senado celebró el 485 aniversario del título de “muy noble y leal ciudad” a Oaxaca.
Recordó que para sus ancestros, los binni za, se llama Lula’, que quiere decir “en el guajal”, nombre que le dieron los aztecas al nombrarla Huaxyacac.
En Oaxaca, todos sentimos a la ciudad de Oaxaca como nuestra casa, nuestra cuna y nuestro orgullo.

Jorge Toledo celebró en el Senado de la República el 485 aniversario del título de “muy noble y leal ciudad” que el rey Carlos I de España le otorgó en 1532 a la ciudad de Oaxaca.
En el Pleno del Senado recordó que fue llamada Antequera en tiempos de la Nueva España, pero Oaxaca ha tenido y tiene muchos nombres para los 15 pueblos indígenas que habitan en el estado que asumió su mismo nombre.

Toledo Luis dijo que para sus ancestros, los binni za, se llama Lula’, que quiere decir “en el guajal”, nombre que le dieron los aztecas al nombrarla Huaxyacac, por la gran cantidad de árboles de guajes que existían en la zona y que hoy se pueden ver todavía en el cerro del Fortín y los pueblos circundantes.

Manifestó que del nombre náhuatl, en 1821, la Independencia triunfante le dio el nombre de Oaxaca, y, en 1872, fue nombrada Oaxaca de Juárez en honor al más ilustre de los oaxaqueños, Benito Juárez García.

El senador Toledo explicó que Huaxyacac fue fundada en 1486 por los guerreros aztecas de Ahuízotl, como parte de los convenios para concluir una larga guerra en el Istmo oaxaqueño.

“Desde su origen es el vivo testimonio del crisol de las culturas el estado de Oaxaca, porque desde entonces estuvo en el centro de los tres principales pueblos que crearon a mi estado: zapotecos, náhuas y mixtecos; luego, con la conquista, fue el punto central del mestizaje de la cultura española y todas las indígenas”, recalcó.

En una efeméride, estableció que Oaxaca es el ejemplo más claro de la belleza arquitectónica, social y cultural de la mezcla de los pueblos, que dio como resultado una de las ciudades más bellas de México y el mundo, con una arquitectura y un pueblo sin igual.

Describió que “la ciudad de Oaxaca es mestiza en su arquitectura, ahí se funde la arquitectura colonial con la gracia y la gentileza de los herederos de los pueblos originarios, cuya monumentalidad arquitectónica nos rodea desde la atalaya de Monte Albán, Atzompa, Zaachila, Yagul, Mitla y muchos sitios arqueológicos más pequeños, pero igual de grandiosos”.

“La ciudad de Oaxaca es de luz, que resplandece en el color jade de la cantera de sus construcciones, que le honró con el sobrenombre de la Verde Antequera, en la época colonial. Es una ciudad para vivir y disfrutarla”, dijo.

Por eso, manifestó, el 11 de diciembre de 1987, la Unesco la declaró Patrimonio Cultural de la Humanidad, en conjunto con la Zona Arqueológica de Monte Albán, convirtiéndose así en una de las primeras ciudades mexicanas en obtener esa extraordinaria categoría.

Explicó que “quinientos treinta y un año después de fundada y 485 años de haber recibido el título de ciudad, Oaxaca no sólo es la principal ciudad de mi estado, sino también el centro económico, social, político y cultural donde convergen las diferentes culturas y pueblos originarios de las ocho regiones geoeconómicas de la entidad”.

Jorge Toledo recalcó que “Oaxaca es reconocida en el mundo entero por su gastronomía, arquitectura, cultura y tradiciones, pero la riqueza de mi estado y la ciudad va más allá de lo material, pues su mayor fortaleza somos nosotros, la gente, los oaxaqueños y oaxaqueñas que día con día trabajamos para construir una mejor y más grandiosa ciudad”.

Ahí coincidimos todos y construimos ese andamiaje que le da certeza, seguridad y fortaleza a la ciudad de Oaxaca; la hermosa dama donde convivimos todos, con pleno respeto de lo que creemos y por lo que luchamos, para darle una vida mejor a los nuestros y de todos los pueblos de la entidad, expresó el senador.

A ese mosaico de colores, tradiciones y culturas, compañeras y compañeros senadores, con profundo orgullo y respeto le rindo y pido le rindamos un merecido homenaje y felicito a quienes comparten conmigo esta identidad por haber nacido ahí o por ser el centro de nuestras actividades cotidianas, solicitó.

En Oaxaca, todos sentimos a la ciudad de Oaxaca como nuestra casa, nuestra cuna y nuestro orgullo, dijo en su conclusión.

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