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México no debe abusar del déficit para obras faraónicas

El primer riesgo es abusar del déficit

Con 10% menos de ingresos petroleros por la caída en la producción y sin proponer nuevos ingresos tributarios, el gobierno quiere “hacer magia” para tener obras de impacto político. Y su solución es simple: incrementar el déficit público, para que las pague el pueblo.

Usted sabe que el artículo 17 de la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria establece un límite de 2% al déficit, en condiciones excepcionales y sujeto al plazo y acciones necesarias para recuperar el balance.

Así, en 2014 el Congreso autorizó al gobierno un déficit de 3.5% del PIB, integrado por 2% de Pemex -que no se registra por una ficción jurídica – y un déficit adicional de 1.5%.

El gobierno prometió reducir el déficit, con un ritmo de 0.5% del PIB por año, para que fuera de 1% en 2015, 0.5% en 2016 y se cancelara en 2017.

Por tanto, en 2015 debió presentarse la siguiente proyección: 3% del PIB como déficit real, al que se le descuenta la inversión de Pemex equivalente a 2%, para que el cálculo “legal” fuera de 1.0%.

Pero la iniciativa de Ley de Ingresos para 2015 tiene truco. Se propone que en vez de del déficit de 2% que fija la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, este sea de 2.5%. Eso dice el artículo 1°: en vez de 2%, un déficit de 2.5%.

El comunicado con que la Secretaría de Hacienda presentó el paquete económico, dice, en la página 9: “El balance presupuestario, considerando un nivel de inversión en proyectos de alto impacto económico y social de 2.5% del PIB, asciende a 3.5% del PIB.”

Eso evidencia que no hay una mejoría en el déficit. Sigue siendo de 3.5% porque en vez de considerar el 2% que marca la ley, quieren que el Congreso autorice 2.5%.

¿Cuánto significa agregar 0.5% del PIB? Equivale a 91 mil millones 588 millones de pesos.

La propuesta es usar 43 mil millones para inversión en CFE y 48 mil millones para proyectos que consideran de “alto impacto”.

Con 48 mil millones alcanza y sobra para proyectos que le den brillo al gobierno, pero a costa de que sean cargados por todos los mexicanos.

El dinero que el gobierno quiere comprometer supera el límite de la Ley Federal de Presupuesto, es un endeudamiento extraordinario y el país no debe de pagar los sueños faraónicos del gobierno en turno.

Con 48 mil millones se puede compensar el costo del aeropuerto, estimado en 16 mil millones de pesos y los 15 mil millones para construir 3 trenes de pasajeros.

La ley no autoriza el déficit a capricho del gobierno. Lo limita a condiciones económicas específicas, pero si la Secretaria de Hacienda sostiene que tendremos crecimiento en 2015, no existe justificación para mantener la inversión contracíclica sin cambios respecto del año pasado.

La única condición que se identifica es que en 2015 habrá elecciones y que el gobierno quiere un margen de maniobra para obras por motivos políticos

La pregunta es, ¿Por qué si la ley fija un límite de 2% para el déficit ustedes quieren un déficit de 2.5%? ¿Para qué torcer el paquete económico? ¿Para cumplir una promesa presidencial y hacer grandes negocios que pagarán las siguientes generaciones? ¿Para levantar la imagen gubernamental en año electoral?

El segundo riesgo es una meta de crecimiento increíble y frágil

La expectativa de 3.7% es superior al promedio de las estimaciones de cierre de este año que es de 2.7%. El gobierno piensa que tendrá un punto porcentual de crecimiento adicional.

El problema es que ustedes han perdido credibilidad por sus errores en las proyecciones. En este año ofrecieron 3.9% y este hecho nunca se dio. El promedio de los dos primeros años de este gobierno es de 1.9%, menor todavía a lo que tuvo el final del gobierno de Calderón.

El problema es que la estrategia es frágil al depender de factores que el gobierno no controla.

Esta administración no ha fortalecido el mercado interno y por eso sigue dependiendo de la economía de Estados Unidos. Su visión de Estado le alcanza para rezar por la recuperación de nuestros vecinos.

Tampoco pueden garantizar el Estado de Derecho, ni combatir en serio la inseguridad o a la corrupción, que son las condiciones más importantes para atraer la inversión de largo plazo. Es más, el gobierno se resigna y dice que la corrupción es un “fenómeno cultural”.

Así, sin mercado interno, sin un entorno sano que atraiga inversiones igualmente sanas, la apuesta del gobierno estriba en darle la bienvenida a las compañías petroleras extranjeras, para lo cual manejarán discrecionalmente los contratos, y en esperar que Estados Unidos tenga éxito. En vez de proyectar seguridad nuestras finanzas proyectan fragilidad y dependencia ante los factores externos.

Díganos de donde piensa usted que se generará ese 1% de crecimiento adicional y díganos si es cierto o no que eso depende básicamente de la economía de Estados Unidos más que de las decisiones del gobierno.

El tercer riesgo es ceder a los chantajes del sector privado

La reforma hacendaria, de forma limitada, afectó los privilegios de las personas con más ingresos. Aun cuando se prometió cancelar la consolidación fiscal sólo la redujo y el ISR mejoró un poco su diseño.

Ahora lo que existe es una campaña para obtener deducciones, devoluciones y otros beneficios en favor de los más acaudalados y de los grandes contribuyentes.

El PRD no apoyará ninguna deducción ni retroceso en la progresividad fiscal. Le exigimos al gobierno que no ceda a esas presiones con decretos de facilidades administrativas, como hizo en diciembre pasado.

En el caso de los REPECOS y el nuevo régimen de incorporación exigimos una diferenciación. Solamente apoyaremos a quienes tengan un nivel de ventas tan bajo que realmente estén imposibilitados para llevar un registro.

Pero reiteramos que las presiones de quienes se vieron afectados por los impuestos a la comida chatarra, o porque teniendo mejores ingresos que la mayoría de los ciudadanos, no quieren pagar de manera proporcional, son presiones de grupo y no a favor del interés general.

Lo invitamos señor secretario a que en vez de anunciar que mantendrá los beneficios fiscales a que se comprometa a no incrementarlos por la vía administrativa.

Señor Secretario:

Compañeras y compañeros:

El Grupo Parlamentario del PRD advierte el peligro del déficit con el que se compensará la inversión en obras de impacto político en año electoral y la ruptura del límite establecido en la Ley Federal de Presupuesto.

Señalamos como poco confiable y frágil la meta de crecimiento.

Señalamos que antes de ceder en la progresividad fiscal, debemos revisar todas las propuestas con el criterio de apoyar única y exclusivamente a quienes realmente lo necesitan.

Los convocamos a un debate sobre estos temas y otros temas; a construir acuerdos para corregir los riesgos que advertimos. Quedan suficientes semanas para revisar y trabajar, para escuchar a los estados, para corregir los peligros en los ingresos y también mejorar las condiciones del gasto. Queda tiempo para tener un mejor paquete económico y todos tenemos la responsabilidad de contribuir a ello.

 

Muchas gracias

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