La Terraza.

Faustino Romo Martínez.

Juchitán, Oax.- ¡Que tal!, ya estamos de nuevo con ustedes en La Terraza para platicar de algunas cosas que ocurren en Oaxaca, en donde la mendicidad, la pobreza y el abuso están a la orden del día.

Oaxaca es un estado pluri étnico-cultural compuesto por 570 municipios de los cuales 417 se rigen por el sistema de usos y costumbres y 153 eligen a sus autoridades municipales por el sistema de partidos políticos, es considerado como la entidad con mayor diversidad étnica y lingüística de México.

Y de acuerdo a la CDI hay 18 grupos étnicos de los 65 que hay en México:  Mixtecos, zapotecos, triquis, mixes, chatinos, chinantecos, huaves, mazatecos, amuzgos, nahuas, zoques, chontales, cuicatecos, ixcatecos, chocholtecos, tacuates, afromexicanos, y en menor medida tzotziles.

Siendo una de las entidades con un mayor número de indígenas, están también uno de los estados en donde los índices de pobreza son alarmantes, lo que conlleva a muchas de estas personas a buscar mejores condiciones de vida y muchas veces salen de sus comunidades en busca de una oportunidad.

Esta situación hace que en las ciudades como la Capital oaxaqueña la mendicidad se presente en un alto porcentaje, pues debido a la pobreza y la falta de empleo, las personas se dedican a pedir limosna y se puede ver de todos las edades deambulando por la Ciudad.

Uno de los fenómenos que se dan en Oaxaca, es que un gran número de personas adultas mayores provenientes de los municipios conurbados, llegan a realizar sus vendimias de todo tipo de productos y se puede ver en las banquetas o caminando a un sin fin de ancianos esperando que alguien les compre algo para sacar para su sustento.

En algunos casos estas personas lo hacen ante la necesidad de obtener algunos centavos, pues han sido abandonados a su surte por los hijos y solos tiene que subsistir, sin embargo también hay otro fenómeno que de manera oficial no se reconoce y es que muchos de estos ancianitos son utilizados pos sus hijos, familiares o algún vival, que los ponen a trabajar o a pedir limosna, se ha visto como los van a dejar y a recoger en camionetas de lujo, pero las autoridades se hacen de la “vista gorda” como se dice vulgarmente.

Y no únicamente los adultos mayores son utilizados, también hay niños y jóvenes que se ven en la Capital, pidiendo limosna o vendiendo algunos productos, que les dan a vender bajo el supuesto de un pago, claro, siempre y cuando cumplan primero con la cuota reglamentaria.

Solo basta que se dé una vuelta por el zócalo capitalino o las calles del centro y verá como de inmediato o lo abordan para venderle algo o simplemente se los topa en las banquetas, en donde podrá observar desde una persona anciana, un niño, una señora con un bebé, o hasta una familia entera pidiendo limosna.

Y es que la Capital del Estado por recibir un gran número de turistas es aprovechado para este tipo de acciones y no cabe duda que algunos en verdad lo hagan por necesidad, pero para muchos más esto se ha vuelto ya un negocio debido a los buenos dividendos que esto deja.

Imagínense que existe gente buena y de buen corazón que no se tienta el alma para ayudar al próximo y en ocasiones se quita hasta el bocado de la boca para ayudar, y cuando ve a algún niño o anciano pedir limosna de manera inmediata saca alguna moneda, sin pensar que estos son utilizados y en el mejor de los casos les dan de comer, en el peor les quitan todo y siguen igual.

Hasta el momento no hay cifras oficiales de cuanta gente mendiga en Oaxaca o cuantas personas adultas mayores deambulan vendiendo algún producto o cuantas ganancias obtienen y es que las instancias de Gobierno de asistencia social como el DIF, están más ocupadas en ver que los programas aterricen en donde puedan representar votos y finalmente el beneficio no llega a quién realmente lo requiere.

Tan es así que en los programas federales y estatales se ha visto a personas pudientes, familiares de políticos o empresarios, pero no a la gente pobre, no a los que piden limosna, no a los adultos mayores que venden en las calles de Oaxaca.

Y por esto se presta a que sean utilizados por vivales, pues como les decía esta situación de pobreza y mendicidad se convierte en un gran negocio, pues quienes aseguran que logran juntar entre 500 y mil pesos diarios, cuando les va mal solo 200 pesos, pero imagínense, prácticamente están ganando más que cualquiera de nosotros en algún trabajo.

Además no solo los oaxaqueños están inmersos en esta situación, pues también hay niños y niñas del estado de Chiapas que al igual son utilizados para la venta de dulces, ropa y algunos otros utensilios, niños que dejan la escuela para ganarse unos cuantos pesos y son traídos por “padrinos”, quiénes los dejan en diferentes puntos de la Ciudad por la mañana y por la tarde noche son recogidos para llevarlos a un cuarto, en donde pasaran la noche hacinados y durmiendo en el suelo.

Todo esto nos lleva a preguntarnos y dónde está Derechos Humanos, dónde están las autoridades encargadas de los programas de asistencia social o de la lucha contra el hambre o las encargadas de procurar el bienestar para la población, seguramente se quedarán en eso, preguntas que no se contestarán, ni mucho menos hará que se resuelva el problema de la pobreza, la mendicidad y el abuso que se vive en nuestro estado.

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