• Lavar bien la herida con agua a chorro o suero fisiológico

  • No utilizar directamente alcohol ni productos mercuriales

Un corte mal avenido, una caída fortuita o cualquier otro pequeño accidente pueden producir una herida. Para evitar posibles consecuencias como una infección o una mala cicatrización, es fundamental tratarla de forma correcta. ¿Qué hacer si en un momento dado, no tenemos a mano las herramientas necesarias? Aquí van una serie de consejos prácticos que pueden sacarte de más de un apuro estas vacaciones.

Tratamientos de heridas en adultos.

Los síntomas más habituales de las heridas son dolor, sangrado visible y separación de los bordes de la piel. Para tratar de forma correcta las heridas leves, los pasos a seguir, según indica a EL MUNDO Almudena Santano Magariño, subdirectora de Enfermería del Hospital Universitario Gregorio Marañón de Madrid, son los siguientes:

  • Evitar el contacto con la sangre para evitar la infección de la herida y para proteger a la persona que interviene. Es fundamental realizar un lavado de manos previo.
  • Lo importante es detener la hemorragia. Para ello, tapar y comprimir directamente sobre la herida con una gasa o, en su defecto, con un material limpio y que no suelte pelusa, como por ejemplo un pañuelo.
  • Limpiar la herida con agua corriente y fresca a chorro. También se puede limpiar con suero fisiológico si se tiene a mano.
  • Secar la piel de alrededor, sin tocar la herida.
  • Desinfectar con un antiséptico. La limpieza de la herida se tiene que hacer en círculos, desde el interior hasta el exterior para expulsar posibles cuerpos extraños en el interior. Repetir el proceso una segunda vez.
  • Tapar la herida con una gasa (no con algodón, porque pueden quedar fibras en el interior) y esparadrapo para que fije el apósito y evite rozaduras o nuevo sangrado.

Nunca se debe utilizar directamente sobre la herida alcohol (es irritante y vasodilatador), productos mercuriales (mercurocromo) por sus efectos secundarios, algodón o papel porque dejan restos en la herida ni polvo o pomada con antibióticos, ya que éstas debe indicarlas un profesional.

Otras de las advertencias importantes son: nunca frotar la herida para quitar la suciedad, ni retrasar la asistencia médica en el caso de que sea preciso (el plazo para que se puedan aplicar puntos de sutura en una herida importante es de un máximo de cuatro a seis horas desde que se produce). Tampoco se deben poner vendajes apretados para evitar que sangre, ni cauterizar (quemar) la herida, ni intentar extraer un cuerpo extraño clavado sobre la herida.

Tratamiento de heridas en niños.ç

Cuando un niño se hace una herida, por lo general se produce sangrado en la zona de la lesión. Las recomendaciones son parecidas a la de los adultos, según explica la doctora Conchita Míguez Navarro, pediatra de Urgencias del Hospital Universitario Gregrorio Marañón de Madrid, son:

Si el niño tiene una pequeña herida y sangra poco:

  • Lavar la zona con agua a chorro para limpiar la suciedad.
  • Lavarla con un jabón suave y enjuagarla completamente.
  • Secar la herida con gasas a pequeños toques y de dentro a fuera sin frotarla.
  • Una vez seca se puede aplicar un antiséptico (clorhexidina al 2% o povidona yodada).
  • Se puede cubrir con una banda adhesiva esterilizada (‘tirita’) o cinta de gasa esterilizada y examinarla diariamente. Si la tirita se moja, retirarla y utilizar una nueva.
  • En cuanto la herida comience a cicatrizar formando una costra, no hace falta seguir cubriéndola.

Sobre las heridas de los más pequeños no se debe tampoco usar algodón, alcohol, polvos o pomadas.

Si la herida sangra mucho debido a un corte grande o golpe fuerte:

  • Lavar cuidadosamente con agua (para ver mejor la herida y poder apreciar su tamaño.
  • Para frenar el sangrado, presionar de manera directa y uniforme sobre la zona durante cinco minutos con gasas estériles o con un paño limpio utilizando la palma de la mano sobre la gasa o el paño.
  • Si se puede, elevar la parte del cuerpo del niño que esté sangrando a un nivel más alto que su corazón. No se debe aplicar un torniquete. Durante este tiempo, no se es necesario revisar la herida o quitar coágulos de sangre que pueden haberse formado en la gasa.
  • Si la sangre empapa la gasa, no debe retirarla. Utilizar otro trozo de gasa encima de la anterior y continuar ejerciendo presión sobre ella.
  • Si hay objetos clavados no se deben extraer ya que pueden estar taponando la herida y evitando el sangrado.
  • Si el niño tiene dolor se le puede dar un medicamento para aliviar al niño (ibuprofeno o paracetamol).

Cuándo es preciso asistencia médica

La mayoría de las heridas, tanto en niños como en adultos, explica la doctora Míguez, se pueden tratar en casa pero en determinadas situaciones conviene asistir al médico. Por ejemplo, cuando a pesar de hacer presión no deja de sangrar o si la herida comienza a sangrar de nuevo. También cuando no podamos limpiarla correctamente o bien si hay algún objeto en su interior. Si éste es grande, mejor no retirarlo.

Del mismo modo, es necesaria asistencia médica cuando la herida es más grande y parece profunda y/o si tenemos dudas sobre si necesita puntos de sutura. También si la herida es causada por un animal, mordedura humana o una quemadura y por último, si afecta a algunas zonas como cuello, cara o genitales. En general, sostiene la especialista, existen algunas zonas del cuerpo, tanto en niños como en adultos, donde se debe tener mayor cuidado bien por motivos estéticos, como en el caso de la cara, o funcionales, como es el caso del cuello, articulaciones o genitales.

Por último, y en caso de que se haya producido una separación de alguna parte del cuerpo (como por ejemplo una falange de un dedo), además de pedir asistencia es importante que “la porción perdida se introduzca si es posible en una bolsa e intente conservarla en un recipiente con hielo“, concluye.

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