JOSÉ MANUEL NIEVES – josemnieves Madrid abc.es

A partir de ahora, la Tierra tiene, oficialmente, ocho continentes en lugar de siete. Esa es la conclusión de un equipo de investigadores de la División de Ciencias Oceánicas de la Fundación Nacional de Ciencias norteamericana, que acaba de anunciar los sorprendentes resultados de una expedición de nueve semanas, durante la que se analizaron numerosas muestras de los fondos oceánicos de los alrededores deNueva Zelanda.

Su nombre es Zelandia (o Zealandia), tiene el tamaño de la India y desapareció bajo las aguas del océano Pacífico hace más de sesenta millones de años, al mismo tiempo que se formaba el Cinturón de Fuego del Pacífico, una de las zonas volcánicas más activas del planeta.

Los investigadores hallaron en los fondos oceánicos muestras de fósiles terrestres, que revelan que esa antigua masa de tierra no siempre estuvo bajo las aguas. “Zelandia -explica Jamie Allan, director del programa- es un continente hundido, que se perdió hace mucho tiempo bajo los océanos y que ahora nos revela sus secretos gracias a la perforación científica del fondo oceánico”.

Hace unos 100 millones de años, Australia, Antártida y Zelandia formaban parte de un mega-continente. Las nuevas perforaciones han revelado que aunque Zelandia se separó de estas regiones y se hundió por debajo del agua hace unos 80 millones de años, la cadena de volcanes que conforma el Cinturón de Fuego del Pacífico puede haber hecho que Zelandia se “doblara” en forma de hebilla hace alrededor de 40 o 50 millones de años, remodelando radicalmente el paisaje.

A principios de este mismo año, los investigadores lanzaron la idea de que los siete continentes conocidos tenían un “hermano” que se perdió hace mucho tiempo. Lo llamaron Zelandia y adelantaron que se trataba de una estrecha franja de tierra que abarca Nueva Zelanda y que muy probablemente se encontraba frente a la costa este de Australia, a unos 1.000 metros de profundidad bajo la superficie del océano Pacífico.

Varias evidencias sostenían la hipótesis. En primer lugar, la corteza que forma Zelandia se encuentra a mucha menos profundidad que la corteza circundante, y su composición geológica, además, parece más continental que oceánica. Además, existe una estrecha franja de corteza oceánica entre Australia y Zelandia, lo que sugiere que las dos masas de tierra estaban separadas. Sin embargo, el área de estudio es tan remota que hasta ahora solo un puñado de geólogos han logrado estudiarla.

Un tesoro de fósiles
Para zanjar la cuestión del misterioso continente perdido los investigadores, a bordo del JOIDES Resolution, un buque científico de perforación submarina, obtuvieron núcleos de sedimentos de seis lugares diferentes a lo largo del fondo marino que se suponía era la superficie de Zelandia. Los núcleos se obtuvieron a 2.500 metros bajo la superficie, lo que reveló a los científicos 70 millones de años de historia de ese antiguo continente. Y fue ahí, en esos núcleos, donde los investigadores encontraron un auténtico tesoro en forma de fósiles, que revelaban que Zelandia no siempre había estado bajo el agua.

“Se estudiaron más de 8.000 especímenes, y se identificaron varios cientos de especies fósiles -asegura Gerar Dickens, de la Universidad Rice en Texas y codirector científico de la expedición-. El descubrimiento de depósitos microscópicos de organismos que vivieron en aguas cálidas y poco profundas, y de esporas y polen de plantas terrestres, revelan que la geografía y el clima de Zelandia fueron dramáticamente diferentes en el pasado”.

Los hallazgos podrían ayudarnos a saber cómo las plantas y los animales se dispersaron a través del Pacífico Sur. En el pasado, en efecto, este área contaba con mares poco profundos y varias franjas de tierra que habrían podido facilitar la migración de las especies y su dispersión a otras regiones.

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