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En estos días estamos constantemente rodeados por la luz, ya se por el resplandor artificial de iluminación interior, las luces de la calle, tu computadora, el teléfono inteligente o los televisores, dando como resultado noches menos oscuras de lo que solían ser.

Al parecer la comodidad siempre va acompañada de iluminación pero ahora científicos de la Universidad de Leiden en los Países Bajos, encontraron que esto podría tener un impacto negativo a nuestra salud.

El estudio fue realizado en ratones, por lo que los resultados no pueden aplicarse a los seres humanos por el momento, pero muestran una tendencia preocupante que es definitivamente digna de mayor investigación.

“Nuestro estudio muestra que el ciclo de luz-oscuridad del medio ambiente es importante para la salud, hemos demostrado que la ausencia de los ritmos ambientales conduce a una alteración grave de una amplia variedad de parámetros de salud.” Explicó Johanna Meijer.

Para investigar hasta qué punto podría ser dañina luz continua, Meijer y su equipo expusieron a ratones en el laboratorio de luz constante durante un período de 24 semanas, que mide la respuesta de los animales a el brillo ininterrumpido.

Y la respuesta no fue nada buena. Más de 130 ratones perdieron masa muscular y ósea, mostrando los primeros signos de la osteoporosis, y una severa inflamación en su sistema inmunológico.

En otras palabras, se podría decir que la luz constante acelera el proceso de envejecimiento, ya que todos estos cambios fisiológicos son parte de la fragilidad que viene con la vejez. El lado positivo, es que el daño no es permanente.

“La buena noticia es que posteriormente se demostró que estos efectos negativos sobre la salud son reversibles cuando se restablece el ciclo de luz-oscuridad del medio ambiente”, aseguró Meijer.

Cuando los investigadores examinaron la actividad cerebral de los animales durante el experimento, se encontraron con alteraciones significativas en los ritmos circadianos de los ratones.

“Solíamos pensar que la luz y la oscuridad son estímulos inofensivos o neutrales con respecto a la salud, ahora nos damos cuenta que no es así, y en realidad no es tan sorprendente ya que la vida evolucionó bajo la presión constante del ciclo de luz-oscuridad. ” Afirmó Meijer.

Los hallazgos publicados en Current Biology, se basan en investigaciones anteriores que aseguran que nuestra dependencia constante de la luz artificial podría ser perjudicial.

“Sabemos que fumar o consumir azúcar es malo, pero la luz nunca fue un problema, hasta ahora.” Explicó Rebecca Boyle Meijer en Nature.

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