ESCENARIO POLÍTICO

La caída de Alberto Esteva Salinas

Escenario Político.

Gubidxa Guerrero

Hace algunas semanas, el mando de la Policía Estatal se puso en el ojo del huracán. A instancias del gobernador Gabino Cué, el titular de la Secretaría de Seguridad Pública, Alberto Esteva Salinas, afirmó que no se utilizará la fuerza policial para contener los desmanes de los profesores agresivos de la Sección 22, aun cuando a la vista de todo el país se ha demostrado la criminalidad de estas acciones:

“No se trata de una pelea de box, es un asunto de ellos –Sección 22 y 59–; es un tema de la vida interna de las organizaciones y tienen que resolverlo entre ellos. La autoridad no está para ponerlos de acuerdo”, dijo cínicamente Esteva Salinas.

Por si eso fuera poco, el Procurador de Justicia del Estado, Héctor Joaquín Carrillo, dijo que por ningún motivo las instituciones encargadas de impartir justicia van a ser juez y parte en el “conflicto” entre secciones magisteriales, asegurando que los cuerpos policíacos solamente se mantendrán “vigilantes” de las acciones.

Por boca de Alberto Esteva y Joaquín Carrillo habló el gobernador Gabino Cué. Lo que todavía no se atreve a decir, porque sería insultante, hizo que lo expresaran sus subordinados.

Lo anterior reveló lo servil que pueden ser algunos funcionarios, pues para “quedar bien” con el superior, declaran públicamente que dejarán de hacer lo que, por mandato constitucional, están obligados.

No tardó el petardo en estallarle al secretario de Seguridad Pública. A unos cuantos días de sus declaraciones, centenares de elementos de la Policía Estatal se pusieron en huelga exigiendo la destitución del susodicho, así como el aumento salarial y algunas otras peticiones de carácter laboral.

Esteva Salinas se hizo el digno. Su jefe, Gabino Cué, lo apoyó, y con toda la tranquilidad del mundo cesó a 153 elementos de la corporación. Es curioso que este aire inflexible no se hiciera notar ante el vandalismo público de algunas personas que se hacen llamar “trabajadores de la educación”.

No es nueva la postura de algunos policías. Luego de la violencia en Cotzocón, que costó la vida a varios elementos, algunos sectores de la sociedad civil y de la misma corporación exigieron la salida del secretario de Seguridad. Pero hasta hace poco el conflicto no tomó forma de huelga.

Si los policías se mantienen firmes y logran la adhesión de más ciudadanos, es probable que el empleado de Gabino Cué –ése mismo que dijo que no intervendrá cuando se golpee gente o se saqueen oficinas, porque no es su función, ya que “no se trata de una pelea de box, es un asunto de ellos”– tenga que dimitir.

Por lo pronto, la mañana de este domingo, familiares de los uniformados se sumaron a la causa. Con pancartas de “¡Todos somos policías!” o “Auditoría a Alberto Esteva”, decenas de esposas e hijos de los elementos cesados exigieron al gobierno estatal la atención debida a este problema. En cuestión de días conoceremos el desenlace.

algunas semanas, el mando de la Policía Estatal se puso en el ojo del huracán. A instancias del gobernador Gabino Cué, el titular de la Secretaría de Seguridad Pública, Alberto Esteva Salinas, afirmó que no se utilizará la fuerza policial para contener los desmanes de los profesores agresivos de la Sección 22, aun cuando a la vista de todo el país se ha demostrado la criminalidad de estas acciones:

“No se trata de una pelea de box, es un asunto de ellos –Sección 22 y 59–; es un tema de la vida interna de las organizaciones y tienen que resolverlo entre ellos. La autoridad no está para ponerlos de acuerdo”, dijo cínicamente Esteva Salinas.

Por si eso fuera poco, el Procurador de Justicia del Estado, Héctor Joaquín Carrillo, dijo que por ningún motivo las instituciones encargadas de impartir justicia van a ser juez y parte en el “conflicto” entre secciones magisteriales, asegurando que los cuerpos policíacos solamente se mantendrán “vigilantes” de las acciones.

Por boca de Alberto Esteva y Joaquín Carrillo habló el gobernador Gabino Cué. Lo que todavía no se atreve a decir, porque sería insultante, hizo que lo expresaran sus subordinados.

Lo anterior reveló lo servil que pueden ser algunos funcionarios, pues para “quedar bien” con el superior, declaran públicamente que dejarán de hacer lo que, por mandato constitucional, están obligados.

No tardó el petardo en estallarle al secretario de Seguridad Pública. A unos cuantos días de sus declaraciones, centenares de elementos de la Policía Estatal se pusieron en huelga exigiendo la destitución del susodicho, así como el aumento salarial y algunas otras peticiones de carácter laboral.

Esteva Salinas se hizo el digno. Su jefe, Gabino Cué, lo apoyó, y con toda la tranquilidad del mundo cesó a 153 elementos de la corporación. Es curioso que este aire inflexible no se hiciera notar ante el vandalismo público de algunas personas que se hacen llamar “trabajadores de la educación”.

No es nueva la postura de algunos policías. Luego de la violencia en Cotzocón, que costó la vida a varios elementos, algunos sectores de la sociedad civil y de la misma corporación exigieron la salida del secretario de Seguridad. Pero hasta hace poco el conflicto no tomó forma de huelga.

Si los policías se mantienen firmes y logran la adhesión de más ciudadanos, es probable que el empleado de Gabino Cué –ése mismo que dijo que no intervendrá cuando se golpee gente o se saqueen oficinas, porque no es su función, ya que “no se trata de una pelea de box, es un asunto de ellos”– tenga que dimitir.

Por lo pronto, la mañana de este domingo, familiares de los uniformados se sumaron a la causa. Con pancartas de “¡Todos somos policías!” o “Auditoría a Alberto Esteva”, decenas de esposas e hijos de los elementos cesados exigieron al gobierno estatal la atención debida a este problema. En cuestión de días conoceremos el desenlace.

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