De acuerdo con la creencia San Antonio Abad, el santo patrono protege a los animales del campo y domésticos de todo tipo de epidemia o desgracia y nos recuerda el equilibrio que debe existir entre el hombre y la naturaleza.

La bendición de los animales es una tradición impulsada por los frailes franciscanos y está presente en nuestro continente desde el inicio de la etapa colonial, aunque tiene sus antecedentes en las ofrendas prehispánicas a las deidades de la tierra. Cada 17 de enero la Iglesia católica recuerda a San Antonio Abad, principal impulsor de esta tradición y patrono de los animales domésticos por lo que se le representa con un cerdo a sus pies y con un perro a un lado.

Este día tiene el objetivo de recordar a los católicos que debe haber un equilibrio entre el hombre y la naturaleza, por ello la tradición fue aceptada por los indígenas, quienes sentían un profundo respeto por el medio ambiente y lo que éste contenía, además creían que San Antonio Abad podía descubrir la sabiduría y el amor a través de los animales.

Según la tradición, las personas que se dedican a la crianza de cerdos y cultivos, llevan este día a bendecir a sus animales y semillas, para mejores cosechas y mejor reproducción de ellos. En muchas parroquias como en Xochimilco, estos animales son bendecidos para protección de enfermedades y que puedan crecer y desarrollarse sanamente, actualmente predomina la bendición de los animales domésticos: perros, gatos, pericos, pájaros, cuyos, ratas blancas, gallinas, guajolotes. Mi abuelo contaba que en su tiempo llevaban a bendecir borregos, chivos, burros, caballos y hasta vacas, pues la gente se dedicaba principalmente a la agricultura y a la cría de animales aprovechando que las casas eran grandes y tenían un corral.

Según la tradición, es a las once de la mañana que la ceremonia empieza con una misa solemne, los que llevan animales no pasan al interior sino que esperan a que termine el oficio y después en el atrio del templo los diferentes animalitos son rociados con agua bendita.

El sacerdote recuerda a los asistentes que debemos estar en armonía con la Naturaleza y que los animales son seres vivos y sensibles y que debemos tratarlos bien, alimentarlos y cuidarlos con cariño, pues muchos de ellos son seres indefensos.

Con el fin de preservar esta tradición, en Taxco cada año se organiza un concurso que se lleva a cabo dentro del marco de la festividad religiosa. Éste transcurre en la Plaza Borda, uno a uno desfilan los asistentes quienes exhiben a sus animales disfrazados, tratando de sorprender al jurado quienes escogen el disfraz de mayor ingenio y originalidad. Los animales suelen representar y caricaturizar a personajes célebres u oficios propios del hombre, es así que llegan a verse pájaros charros, gatos mineros, gallos jarochos, etc.

San Antonio Abad

En la imagen de San Antonio Abad se le representa alegre, vestido de monje con un cerdo, un perro y un gallo en un ambiente de campo, por ello los campesinos suelen llevar sus semillas a bendecir a fin de que obtengan buenas cosechas en época de siembra.

San Antonio Abad (también conocido como San Antón) murió un 17 de diciembre en el año 356, se cree que alcanzó los 105 años de edad, fue fundador de conventos, adquirió el título de Abad, que significa padre; así, sus restos en el año 361 fueron llevados a Alejandría y a Constantinopla.

Según la biografía de este santo, nació en Egipto hacía el año 215 después de Cristo, su vida era ascética ya que pasó varios años solo en el desierto. Con ello pudo descubrir la sabiduría y el amor divino a través de observar la naturaleza.

Se cuenta que alrededor de los veinte años de edad vendió todas sus posesiones, entregó el dinero a los pobres y se retiró a vivir en una comunidad local durmiendo en un sepulcro vacío. Luego pasó muchos años ayudando a otros ermitaños a dirigir su vida espiritual en el desierto, por ello se le considera el fundador de la tradición monacal cristiana. Sin embargo, y pese al atractivo que su carisma ejercía, nunca optó por la vida en comunidad y se retiró para vivir en absoluta soledad.

Se cuenta también que en una ocasión se le acercó una jabalina con sus jabatos (que estaban ciegos), en actitud de súplica. Antonio curó la ceguera de los animales y desde entonces la madre no se separó de él y le defendió de cualquier alimaña que se acercara. Pero con el tiempo y por la idea de que el cerdo era un animal impuro se hizo costumbre de representarlo dominando la impureza y por esto le colocaban un cerdo domado a los pies, porque era vencedor de la impureza.

A San Antonio se le ha representado junto a un cerdo, ya que antiguamente era la representación del mal (Diablo), que intentó muchas veces tentar a San Antonio Abad, sin resultado alguno, además se representa con un libro, ya que él oraba cuando en diferentes ocasiones el diablo trataba de tentarlo. También Se le representa con la cruz egipcia en forma de T y con un libro cayendo en una cueva.

La tradición de bendecir a los animales procede del relato de Jerónimo Estridón, quien al escribir la vida de “Pablo el simple”, cuenta que a éste lo alimentaba diariamente un cuervo, entregándole una hogaza de pan, y al ser Pablo visitado por Antonio, el cuervo le dio la bienvenida con dos panes, a su muerte Antonio lo enterró con la ayuda de dos leones y otros animales; de ahí su patronazgo sobre los sepultureros y los animales.

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