ESCENARIO POLÍTICO

La autosuficiencia eléctrica de un pueblo pesquero

Escenario Político.

Por Gubidxa Guerrero

La Isla de León tiene una extensión aproximada de 60 kilómetros de largo por 2 de ancho. Es una franja de tierra donde pastan miles de cabezas de ganado. Está rodeada por agua: a un lado el Océano Pacífico y al otro el Mar Muerto.

            Durante algunos meses la Isla de León se convierte en una península, pues logra conectarse por tierra con los pueblos de San Francisco del Mar e Ixhuatán; comunidades –huave y zapoteca respectivamente– que desde hace décadas se pelean por su jurisdicción. Cada una la reclama suya. Pero en lo que son peras o son manzanas, todo este largo territorio permanece abandonado, sin los servicios básicos de cualquier municipio mexicano: agua y electricidad.

            A las autoridades de los tres niveles les ha parecido incosteable electrificar la Isla de León, especialmente el pequeño pueblo de Cachimbo, que se ubica en su extremo oriental. Quinientas personas no ameritan, según ellos, una erogación millonaria para llevar luz y agua potable a esta región bicultural.

            En mayo de 2013 el Huracán Bárbara arrasó con lo que encontró a su paso: pequeñas chozas, edificios comunitarios, árboles y animales. Por fortuna no cobró ninguna vida humana. Pero los daños materiales fueron cuantiosos.

            Un mes después llegó Bunker Roy, fundador del Barefoot College (‘Universidad Pies Descalzos’) con sede en la República India. Presentó un modelo de electrificación comunitaria peculiar, que consistía en capacitar a cuatro mujeres de la comunidad para que aprendieran a construir, dar mantenimiento y reparar equipos solares integrales. Dichos equipos serían donados por una de las entidades que apoya al Barefoot College, de las que hay decenas por todo el mundo. La operación del proyecto se delegaría a una organización no gubernamental (ONG) local: el Comité Melendre.

            Los primeros objetivos se lograron: cuatro ‘abuelas solares’ se fueron a la India por cinco meses. Saben todo lo necesario para iniciar su labor. Los equipos solares ya están en la región istmeña, y en cuestión de días llegarán a Cachimbo y a la Isla de León. La pregunta es: ¿cómo se hará para que el proyecto siga vivo cuando los equipos solares comiencen a requerir repuestos? Porque, si bien las ‘abuelas solares’ brindarán la mano de obra y sus valiosos conocimientos, todo técnico o ingeniero necesita refacciones.

            Para ello se ha creado el Comité Comunitario de Electricidad “Sol de Cachimbo” A.C. Dicha entidad, integrada exclusivamente por vecinos de Cachimbo, recabará cooperaciones mensuales de todos los usuarios-beneficiarios de los equipos de electrificación solar. Con el dinero recabado se dará una remuneración simbólica a cada ‘abuela solar’, a razón del 7.5% de los ingresos a cada una. Con el restante, se abrirá una cuenta de ahorro, lista para conseguir refacciones cuando así se requiera o, de ser necesario, adquirir equipos completos para las futuras familias de usuarios.

            El Comité Comunitario de Electricidad “Sol de Cachimbo” A.C. ya está dado de alta en Hacienda. El Comité Melendre los apoyó también en esta tarea. Pronto podrá emitir facturas electrónicas, con la cual cada usuario de luz solar podrá comprobar sus cooperaciones. Las finanzas del Comité Comunitario de Electricidad podrán estar sujetas a revisión por la comunidad, así como por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

            Este es un modelo integral que seguramente será retomado por otras comunidades del país. Querer es poder.

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