Escenario Político.

Gubidxa Guerrero

Ante la ausencia de estrategia de seguridad pública municipal, la ciudadanía juchiteca decidió explorar formas de organización vecinal para la prevención del delito. De manera totalmente autónoma, se crearon varias juntas vecinales en la tierra del General Heliodoro Charis Castro; la primera de las cuales –la Junta Vecinal Guendalisaa A.C.– instaló un sistema de alarmas y realizó sus primeras detenciones varios meses antes de que al Ayuntamiento se le ocurriera la brillante idea de crear un Consejo Municipal de Seguridad, invitando a “ciudadanizar” las tareas preventivas.

Como si la iniciativa fuera suya, el alcalde Saúl Vicente y su Secretario Municipal, Emilio Montero, alardean de las organizaciones vecinales, dando a entender en sus comunicados y declaraciones que éstas se crearon por iniciativa oficial, cuando es por todos sabido que desde junio se fundó la primera, y en agosto y septiembre le siguieron otras tres más.

Hasta el mes de octubre, cuando el Ayuntamiento estaba totalmente rebasado por la delincuencia, el gobierno municipal de Juchitán de Zaragoza tuvo que reconocer que no tenía estrategia de prevención del delito y entonces copió el Programa Integral de Seguridad y Convivencia Vecinal (PISCV) del Comité Melendre, que había sido rechazado por los mismos funcionarios locales cuando les fue propuesto. Lo malo es que hasta para plagiar resultaron poco hábiles, pues creyeron que sembrando la división, descalificando a varios ciudadanos críticos, y ganando voluntades con cargos honoríficos, lograrían por sí solo que el pueblo los respaldara. Pero son muchos los agravios que ha sufrido la ciudadanía juchiteca y es mucha la credibilidad que han perdido los políticos, como para que por arte de magia recuperen la confianza…

Entrando al último año de la presente administración y queriendo confundir a la opinión pública, los políticos juchitecos, que han mostrado total indiferencia para resolver los delitos comunes, declaran a los cuatro vientos que fueron ellos quienes tomaron la iniciativa y que la ciudadanía únicamente “atendió al llamado” del alcalde.

De forma totalmente inadecuada, la autoridad local pretende adjudicarse la iniciativa de las Juntas Vecinales en la ciudad de Juchitán, cuando éstas fueron consecuencia de la falta de una estrategia integral de seguridad.

Cuando un gobierno se preocupa por sus conciudadanos, procura resolver los problemas más apremiantes en cuanto se presentan y no veinticinco meses después, como parece ocurrir en Juchitán de Zaragoza, la ciudad más peligrosa de la región istmeña. Afortunadamente, la sociedad está cada vez más atenta al acontecer cívico y difícilmente se dejará engañar.

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