ESCENARIO POLÍTICO

Informe de Gobierno

Escenario político.

Gubidxa Guerrero

Podemos estar en desacuerdo con el Gobierno de la República; podemos, asimismo, repudiar alguna o todas las Reformas Estructurales que ha impulsado Enrique Peña Nieto, titular del Ejecutivo Federal; podemos simpatizar con quienes a él se oponen, desde las filas del PAN, PRD, Morena, el neozapatismo y un largo etcétera; pero no podemos dejar de reconocer que este hombre de baja estatura física consiguió lo que no se había logrado en veinte años: la aprobación de un paquete de modificaciones a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

            Mientras el sector ilustrado descalificaba a Peña Nieto por su escasa preparación literaria o idiomática; mientras, desde las redes sociales, millones de jóvenes se burlaban del Presidente, tildándolo de tonto e ignorante, los políticos de todos los partidos caminaban hacia donde él y su equipo querían.            Con unos acordó modificar determinadas leyes. Con los demás, algunas otras. A final de cuentas, todos los partidos se prestaron a sus maniobras, no sabemos si para bien o para mal.

            El caso es que el mexiquense oriundo de Atlacomulco ya cuenta con la Carta Magna a modo y en el bolsillo, a menos de dos años de haber asumido la presidencia.

            Restan cuatro años para constatar las consecuencias de tantas reformas constitucionales. A diferencia de quienes le antecedieron en Los Pinos, Enrique Peña Nieto no podrá pretextar que le faltó libertad de acción. Ahora tiene absoluta movilidad para actuar en conveniencia del país.

            Sería presuntuoso de mi parte emitir un juicio en torno a las modificaciones legales. Pero me alegra que se hayan hecho a base de consensos, ya que era una cualidad que le faltaba al país y a nuestros representantes populares. Guardo la esperanza de que los legisladores de todos los partidos hayan pensado en el bien del país al momento de emitir sus votos.

            Ya vimos qué resulta cuando dejamos las cosas como vienen: más de lo mismo, la inercia que sigue aletargando a México. Con las iniciativas aprobadas, puede que nos salgamos del atolladero o que nos acabemos de hundir. Aunque cabe recordar que nos falta explorar una opción: precisamente en la dirección contraria hacia donde se dirigieron estas reformas; es decir, hacia la izquierda.

            Aunque durante los años recientes se trató de romper con el besamanos al Presidente; este año, específicamente este primero de septiembre, Enrique Peña Nieto cosechará muchas felicitaciones y lisonjas. Algunas del país y otras provenientes del extranjero. ¿Volvemos a la “presidencia imperial”? Quién sabe. 

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