Escenario Político.

Gubidxa Guerrero

 

Diciembre es el mes en que las autoridades municipales de nuestro país informan a la ciudadanía sus avances en materia de administración pública. Pero hay de informes a informes…

            Mientras en algunos lugares de México se suelen reconocer, con humildad, logros y retrocesos en el gobierno local; en otros, este acto es utilizado para ensalzar las virtudes del gobernante, haciendo de la vista gorda ante los serios problemas que padece cotidianamente la población. El Ayuntamiento de Juchitán pertenece a estos últimos.

            El primer aspecto que muchos paisanos han resaltado, es el hecho de que el Segundo Informe de Gobierno de Saúl Vicente Vásquez se haya programado para el 7 de enero de 2016, en lugar de realizarse en el mes de diciembre, como originalmente se tenía pensado. Como recordarán los paisanos, en los días en que el Cabildo tenía planeado reunirse solemnemente para aplaudir al primer edil, la ciudad se encontraba en estado de sitio, completamente bloqueada por cientos de policías municipales que reclamaban su pago del aguinaldo, cuyos perjuicios resintieron cientos de comercios pequeños y medianos.

            Eso impidió la realización del Segundo Informe durante el mes pasado, pues la explanada del Palacio Municipal y las calles del primer cuadro de Juchitán de Zaragoza estaban totalmente ocupadas por los uniformados en franca rebeldía. No obstante, de manera mezquina y totalmente oportunista, la Dirección de Comunicación Social justificó la cancelación del acto, con el sepelio de tres niñas y su señora madre, muertas a consecuencia del terrible accidente que enlutó a varias familias istmeñas cuando volvían de una competición de karate. Una tragedia ajena a la política, el dolor de una familia juchiteca que perdió a casi todos sus integrantes, fue la excusa que encontró el Presidente Municipal y sus asesores para explicar la cancelación de su Informe de Gobierno. Como si los ciudadanos fuesen tontos y se les pudiese ocultar con dicha mentira las verdaderas razones, a todos evidentes, para cancelar el acto.

            En las altas esferas del poder local, quizás pensaron que las fiestas decembrinas empañarían la memoria colectiva. Tal vez creyeron que pasadas las fiestas navideñas, el ciudadano común se olvidaría de la situación de violencia, inseguridad y caos permanente que vive una de las ciudades más grandes del Estado de Oaxaca. Desafortunadamente, un doble homicidio nos devolvió a la realidad en la madrugada de este 7 de enero de 2016, recordándonos que Juchitán está peor que nunca, mientras que las autoridades parten amenamente roscas de reyes y mandan mensajes de ‘buenos deseos’ por Facebook y YouTube, en lugar de ocuparse por bajar los altísimos índices de inseguridad en la ciudad.

            En vez de informar supuestos logros, el munícipe juchiteco y su equipo deberían reconocer que su administración fue completamente rebasada en todos sus frentes: el social, el cultural, el político y el mediático. Deberían aceptar que 2015 fue el año del más estrepitoso fracaso en materia de seguridad del que se tenga memoria por parte del municipio; a la vez que agradecer la oportuna intervención de la ciudadanía organizada en las Juntas Vecinales, mucho antes de que los funcionarios locales tergiversaran la idea, sembrando la división en la ciudadanía, exponiendo a sus principales promotores a cobardes represalias. Cuando menos, con eso, no se presentarían como eficaces, pero sí como honestos. Al menos así, Saúl Vicente Vásquez pasaría a la historia como un alcalde que reconoció con humildad que no sabe gobernar.            

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