Los dichos del Presidente del INE

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Escenario Político

Gubidxa Guerrero

EL Dr. Lorenzo Córdova es un personaje académicamente destacado. Ha sido profesor de la Facultad de Derecho de la UNAM y del Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) de la misma casa de estudios, la más importante de nuestro país. Quienes lo conocen hablan de su impecabilidad. Es, podríamos decir, un hombre intachable.

Desde el año pasado es el Consejero Presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), sitio desde el que ha impulsado iniciativas importantes; no de ahora, sino desde más antes…

El martes 19 de mayo se filtró el audio de una conversación entre él y uno de sus colaboradores en la institución que preside. “No mames, no voy a mentir, te voy a decir cómo hablaba ese cabrón: ‘Yo jefe gran nación Chichimeca, vengo Guanajuato, yo decir a ti o diputados o para nosotros, no permitir elecciones’ «. En esos términos tan “desafortunados” (como él los califica) o, más bien, estúpidos (como los califico yo), el personaje hacía mofa de un individuo que platicó con él. Pero el punto es que ese individuo no era cualquier persona: procedía de una comunidad originaria. Con sus dichos, Lorenzo Córdova se burlaba, sin querer, de millones de mexicanos que han padecido dificultades por expresarse en un idioma que no es el suyo, en este caso, el castellano.

Lo que privadamente dijo el Consejero Presidente del INE, Lorenzo Córdova, es lo que dicen todavía millones de personas en este país que no termina de superar la mentalidad colonialista. ¿Cuántos nos burlamos de las dificultades de nuestro General Charis por no saber castellano? ¿Cuántos preferimos omitir las referencias a nuestros abuelos monolingües en su diidxazá, en su náhuatl o en cualquier otra lengua no predominante del mundo? ¿Cuántos compartimos ‘memes’ idiotas que terminan cada palabra en tl para seguir estereotipando a millones de personas?

Sí, los dichos de Lorenzo Córdova fueron «privadamente» estúpidos. Pero «a título personal» y «privados» al fin. Si debe renunciar que lo haga. Si con su ausencia se van también, como por arte de magia, nuestros complejos, paternalismo (que a veces hiere más que el insulto) y prejuicios, que se apure. Si su renuncia no sirve para eso, es que la idiotez está en otra parte y en muchas otras personas.

 

 

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