La sociedad, desde autoridades hasta ciudadanos, debemos asumir que vivimos en un país que enfrenta constantemente riesgos como sismos, inundaciones y huracanes, y aprender a vivir con ellos mediante la prevención, coincidieron especialistas de la UNAM.

En la mesa de diálogo “Desastres más allá de la respuesta”, realizada en el auditorio Francisco Díaz Covarrubias, del Instituto de Geografía los investigadores destacaron que, como nunca, en los últimos 40 días (desde agosto hasta la fecha) la naturaleza ha puesto a prueba a México con tres huracanes, dos grandes sismos, dos tormentas tropicales y lluvias intensas.

“Hay que reconocer que estamos bien. El país tiene elementos para atender las emergencias, como el Fonden (Fondo de Desastres Naturales) o los bonos catastróficos. Tenemos un país funcional, que está operando; ningún otro ha tenido esa prueba tan intensa”, comentó Eduardo Reinoso Angulo, del Instituto de Ingeniería.

Pero el mejor activo es la sociedad civil, que sigue a la espera de un temblor en la brecha de Guerrero, por lo que es necesario reflexionar más sobre los simulacros, si se llevan a cabo de la mejor manera y qué tan preparados estamos para enfrentar problemas en la vida cotidiana.

Sobre los edificios derrumbados por el sismo, el investigador recordó que desde 2010 se informó que varias construcciones no contaban con planos o bitácoras que permitieran saber su estado, por lo que instó a la sociedad a que antes de comprar un departamento, revise el año de edificación y pida los planos, para tener mayor seguridad.

Pablo Benlliure Bilbao, del posgrado de Urbanismo de la Facultad de Arquitectura  consideró que más allá del boom inmobiliario del que se habla en delegaciones como Benito Juárez, es necesario revisar la seguridad y pedir un certificado de construcción segura.

“Se puede exigir que los inmuebles se construyan realmente con un cumplimiento del reglamento, eso evitaría muchos problemas”.

Para Arturo Iglesias Mendoza, del Instituto de Geofísica (IGf),  los debates sobre estructuras colapsadas no se hubieran dado sin el sismo del 19 de septiembre, pues el movimiento del día 7 del mismo mes no se generó la angustia vivida dos semanas después.

“Somos centralistas, pensamos en la Ciudad de México, y tenemos que encontrar la manera de que todo funcione mejor y llevar estas reflexiones a otras urbes”.

Hugo Granados, director del IGf, dijo que el  Servicio Sismológico Nacional trabaja en ampliar su cobertura, pues si bien la idea general es que en el norte del país no tiembla, en realidad no es cierto, lo que ocurre es que faltan instrumentos que monitoreen mejor esa región.

Javier Urbina Soria, de la Facultad de Psicología,  expuso que la sociedad se apoya en la protección civil, que es buena en atender emergencias, pero con el paso del tiempo la misma ciudadanía es quien debe conocer los riesgos por inundaciones, trombas o demás fenómenos naturales que puede enfrentar.

“Todos piensan en ‘hogar, seguro hogar’, pero el otro lado de la moneda es conocer bien este hogar, y no sólo la casa, sino el barrio, la delegación, el trabajo, y pensar cómo debemos reaccionar ante cada situación”, precisó.

En la reunión también participaron Servando de la Cruz, Víctor Magaña Rueda, Gerardo Suárez Reynoso e Irasema Alcántara Ayala, para quienes resultó evidente que en el país no estamos preparados para reducir el nivel de desastres, pero estimaron que es tiempo de que todos trabajemos y tomemos las medidas pertinentes de precaución para enfrentar mejor el futuro.

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