Por Felipe López Pérez

En Juchitán, el gobernador del estado, Alejandro Murat volvió a ver los temas torales de Oaxaca con ojos de fantasía. No es que sea un lunático, lo que pretende es que la sociedad oaxaqueña se maneje igual, en la superficialidad, que para él es lo verosímil, aunque esté equivocado.

Siempre que abre la boca un falso entusiasmo se delata en su concepción y maneja los hechos dando una clara idea de que no conoce su casa, y lo que es peor, que desconoce el sentimiento de la gente de Oaxaca.

Nacido en el Estado de México, el gobernador refiere con mucho énfasis, -como lo hacen todos los políticos actuales- que lo absurdo se puede contagiar y de tanto insistir se puede convertir en una realidad, aunque la percepción sea errónea de raíz.

Se preguntarán que tiene de malo que diga tantos disparates. Tal vez nada, porque nadie le cree y seguramente lo único que gana es la animadversión de los oaxaqueños que están hartos de políticos mediocres, que en vez de enfrentar los retos, pintan los hechos como si estos fueran la página de una novela rosa.

¿Saben dónde está lo malo? Que el gobernador de Oaxaca piense que la gente es tan ignorante y tan imbécil que le puede creer todas sus boberías.

Ayer, de un coro a otro, la marea de la murmuración trajo una reacción cuando el gobernador dijo aquí que en los pueblos del corredor eólico hay riqueza, y es lo único que vale, porque tal escenario, según la percepción de su mente y de su gobierno, garantiza que todo mundo traiga un carro nuevo, estrene amplias mansiones y todos los jóvenes ya pueden acudir a cualquiera de las universidades del mundo.

La manada inquieta que acudió a recibirlo al evento, donde junto con las autoridades locales colocó la primera piedra de lo que se presume será el Hospital de Especialidades, que durante la etapa de la campaña política el actual presidente de México Enrique Peña Nieto prometiera a los istmeños, de pronto se removió, pero no pudo decir nada a un hombre que gobierna la entidad sin conocer sus luchas, sus grandes valores; vamos, ni siquiera sus ancestrales demandas, por la miseria de sus muchos pueblos golpeados por la marginación y el olvido.

Qué ilusoria apreciación la de un gobernante, cuando puede pensar que por la existencia de una tiendita de abarrotes en un pueblo, todos los habitantes del lugar poseen oro.

Acaso piensa Alejandro Murat que el boom eólico beneficia realmente a todos los istmeños?, cómo puede creer que con la empresa cementera Cruz Azul en la zona húmeda, el bienestar ya está en todos los hogares del rumbo?

Que no pueda, o no quiera ver la realidad es otra cosa. Y eso ya no extraña a los oaxaqueños, porque los gobernantes se han manejado así, siempre en lo ficticio, nunca aterrizan o ponen los pies sobre la tierra.

Lo que debería de decirnos Alejandro Murat es lo que ha pasado con los casi cien mil millones de pesos que recibió Oaxaca del gobierno federal y cuyo destino se desconoce, porque nada hasta ahora, ni cien obras materiales construidas a lo largo y ancho de la entidad, si es que los hay, justifica la inversión de tales recursos.

Candil de la calle y oscuridad de su casa, ayer vino al istmo para presumir una obra cuya inversión es del gobierno federal. Y de él qué, de su gobierno qué ha recibido el Istmo hasta ahora? ¡Nada!, entonces ¿cuándo está pensando gobernar y administrar honestamente esta entidad que puso en él toda la confianza para diseñar un plan de desarrollo que permitiera a Oaxaca salir de sus ancestral atraso?.

Y Alejandro Murat viene a presumir algo que no será de su autoría. ¿Cómo no decir que raya en ocasiones en el cinismo, acaso no presume tanto talento y talante y aun con todo eso solo se puede atestiguar que no puede responder a las demandas y exigencias de la sociedad?.

Si tanto la preocupa la salud de los oaxaqueños, -así lo dejo entrever ayer- ¿porque entonces no se ha abocado a atender la exigencia de la sociedad oaxaqueña que reclama una pronta atención para el Hospital de la Niñez y el Hospital de especialidades de Salina Cruz que permanece en el abandono y sin posibilidades de cumplir sus metas inmediatas?.

Mientras todas las bocas babeaban y los ojos de los presentes incidían sobre él, mirándolo pasivamente moverse de un lado a otro, el pueblo de Oaxaca reprochaba tal acto, porque en todo momento solo hubo palabrería hueca, sin sentido, sin un rasgo de credibilidad en sus gobernantes. Como siempre, los políticos van a seguir saqueando y mintiendo al pueblo, y este pueblo, dócil y entregado, continuará padeciendo los estertores del retroceso.

¿Qué hacer para cambiar las cosas? ¡Levantar la voz!¡Exigir!, para que los gobernantes vean que la sociedad ya está cansada de que solo se le pretenda dar atole con el dedo.

Si de algo puede estar Alejandro Murat y quienes lo acompañaron al evento ayer en los terrenos de la ex arrocera en Juchitán, es que supo cumplir a pie juntillas una exigencia de su padre, rendirle pleitesía al viejo dirigente de la COCEI Héctor Sánchez López, para quien pidió un aplauso. ¿Piensa que con eso va a amarrarle las manos y lo tendrá como un aliado de su gobierno? Qué inocente es este gobernador.

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