Por Felipe López Pérez

Parálisis

Un pueblo sin jóvenes valiosos, jóvenes apasionados, intransigentes pero bien intencionados, le depara un futuro gris. Tarde o temprano se requerirá de ellos, por eso la generación actual debe repensar bien sobre el destino de la juventud. ¿Dónde están, qué hacen ahora nuestras autoridades por esos jóvenes que el día de mañana serán el futuro no solo de nuestra nación sino del mundo?

Poco a poco han tenido que conformarse con lo que hay, con lo que apenas les permiten tomar, debido a las pocas oportunidades y sin un destino claro y seguro.

Egresan de las escuelas, de las universidades, pero se tienen que ir de su tierra porque en esta ciudad, hablamos de Juchitán, aparte de insegura, no hay empleos para ellos y la violencia se ha desatado impidiéndoles alcanzar oportunidades.

Juchitán en la actualidad es un pueblo de anarquía y de impunidad. Han pasado más de seis meses y a la fecha las autoridades no han sido capaces de dar un buen golpe de timón para anunciar obras sociales con los recursos institucionales que de manera puntual reciben y toda la sociedad reclama para cambiar el rostro siniestro de la ingobernabilidad que aquí reside, porque los gobernantes no han sido capaces de cerrarle el paso.

Hay un Consejo de Participación Ciudadano, integrado por hombres y mujeres bien intencionados y preocupados por el destino de la tierra que los vio nacer.

A estas alturas el Consejo reconoce que ya no tiene caso presentar más propuestas al cabildo juchiteco si este no tiene iniciativa propia y tampoco ha mostrado interés de ejecutar nada.

A este ayuntamiento que le ha dado por cuidar su imagen y pretender darle atole con el dedo a la sociedad, le falta mayor dinamismo para sacar adelante las exigencias inmediatas. Esa es la apreciación inmediata.

No se mueven los regidores, los coordinadores, directores y demás personal. Está en la inmovilidad. Esa es la respuesta de la ingratitud de quienes se esmeraron en hacer creer a la sociedad que realmente tenían intenciones de hacer bien las cosas y ahora Juchitán observa otra realidad.

Esa es la visión de los consejeros, de un organismo que nació autónomo e independiente y a seis meses de distancia, sus integrantes se sienten cansados, porque creen que su grito se pierde en el desierto, porque no hay respuestas sino puras intenciones que acaban en la nada.

Tienen enfrente como el resto de la sociedad a un ayuntamiento integrado por sordos, mudos y ciegos, que solo cuidan sus intereses, seres con apetitos voraces. El presupuesto, los impuestos, los dineros del pueblo ocupan toda su ambición personal y de grupo. Ahora mismo se sirven con la cuchara grande.

Por eso Juchitán no puede dejar atrás el retroceso, no puede avanzar, está metido en miles de problemas porque nunca se resuelve nada. Ahora mismo se puede observar que los integrantes del cabildo no tienen el interés de atacar de manera radical los graves problemas sociales, políticos y económicos de este municipio que ante la indiferencia del gobierno federal y estatal, es posible asegurar que ahora si ha quedado encerrado, a la vera de Dios y pronto quedará olvidado, marginado de verdaderos programas sociales que puedan inyectarle esperanzas de cambio.

Se está quedando sin nada, sin oportunidades por la corrupción imperante, por la sucia actitud de políticos nefastos que lo gobiernan y han estado en el poder desde hace más de 30 años.

Cómo interpretar por ejemplo que por ahora y tal vez por mucho tiempo, para Juchitán no habrá inversión en el rubro de la basura porque para el gobierno este municipio ya cuenta con esa infraestructura; pero en el fondo no tiene nada, porque los recursos no se han aplicado de manera transparente, se los han quedado los políticos corruptos asociados con constructores nefastos.

La ciudad es un caos. Aunque el problema o el nivel de la delincuencia es local, pero no deja de ser latente.

Ninguna de las propuestas realizadas por el Consejo de Participación Ciudadana fue aceptada. Al menos es lo que se sabe. Se hicieron estudios en materia de obras sociales, para cambiar la fisonomía de Juchitán y se presentaron propuestas oportunas al cabildo, pero solamente recibieron largas y al parecer no habrá nada realmente importante en Juchitán en este sentido, a pesar de la existencia de 69 millones de pesos del recurso institucional, dinero que aporta el gobierno y los 65 millones de impuestos cubiertos por una de las factorías eólicas, recursos que se van a ocupar en nimiedades, en acciones intrascendentes.

Como se puede ver, las buenas intenciones no bastan. Pero que tal cuando la estulticia es premiada, como si no hubiera cosas mucho más prioritarias como regalarles teléfono celulares a los integrantes del cabildo juchiteco, como si realmente estuvieran haciendo algo valioso por Juchitán.

Hasta cuando seguirá esta maldición que hace 40 años vino sobre la tierra de los juchitecos?, porque las autoridades no pasan de las buenas intenciones a las acciones reales y verdaderas?.

Este es un año que ya se está despidiendo, a la vuelta de la esquina vendrá el otro año y como van las cosas, será difícil, con todo y el dinero en manos de las autoridades, se construirá algo digno para Juchitán.

Por eso los jóvenes, las nuevas generaciones no quieren involucrarse, porque han perdido toda confianza en sus autoridades. Y no es para menos.

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