Era considerado lo último en cuanto a la fabricación de pantallas de gran formato se refiere. Pero con el tiempo ha perdido popularidad. Es lo que tiene la tecnología: un día marcas tendencia y al siguiente estás muerto.

Samsung confirmó la semana pasada que cerrará a finales de este año su negocio de televisores de plasma “debido a los cambios en las demandas del mercado”. La decisión del gigante tecnológico supone un duro varapalo para esta tecnología, aunque lo cierto es que muchas otras marcas ya habían firmado su sentencia de muerte hace bastante tiempo.

Hitachi, Panasonic, Pioneer o Sony son sólo algunos ejemplos de fabricantes que han apostado por abandonar el plasma. Y LG, una de las pocas compañías que todavía sigue fabricándolo, pronto podría seguir el mismo camino según sitios de internet especializados como Yonhap. ¿Qué es lo que está provocando el fin tan prematuro de esta tecnología?

Según los expertos consultados por Teknautas, las razones podrían ser cuatro: el hecho de que los televisores de plasma sean más caros de fabricar, la dificultad de mejorar su resolución, el grosor y el consumo de energía.

Los televisores LCD y LED utilizan pantallas hechas de cristales líquidos que se retroiluminan para crear imágenes. Es decir, que por una parte tienen el cristal y por otra la retroiluminación, mientras que los de plasma se componen de píxeles llenos de gas que se iluminan individualmente en diferentes colores cuando se les aplica una corriente eléctrica. Esta característica hace que resulte más caro fabricarlos, así como el ampliar su resolución.

“En algunos aspectos relacionados con la calidad de imagen la pantalla de plasma es mucho mejor que la del LCD. Sin embargo, también es más complicada de fabricar”. El que habla es Aitor Urraca, director de la revista especializada en imagen y sonido On Off. “Sucede lo mismo con la resolución. Colocar más puntos de luz y color en la televisión de plasma es más costoso. El LCD es fácil porque solo necesitas cambiar el cristal, no la luz ya que siempre es la misma. Sin embargo, en el plasma el cristal de cada punto diminuto es el que emite la luz”.

“La resolución que requieren los televisores de grandes pulgadas ha provocado que las compañías dejen de apostar por esta tecnología al no salirles rentable”, ha añadido.

Comprar hoy un televisor de plasma: ¿error o acierto?

En términos generales los televisores de plasma son capaces de ofrecer una gran luminosidad, contraste y riqueza de colores, así como una excelente velocidad de respuesta. Las imágenes que ofrecen son también más brillantes que las de muchos LCD y LED, sus tonos más cálidos y los ángulos de visión más amplios.

Por el contrario, tienden a consumir más electricidad y son considerados antiecológicos. Otro de los grandes inconvenientes más comentados es que la exposición prolongada de una imagen estática durante un largo periodo de tiempo en la misma zona en ocasiones puede provocar una marca molesta en modelos antiguos, lo que se conoce como quemado de la pantalla.

Esto, unido al hecho de que con los televisores LCD y LED se obtengan pantallas de menor grosor y sus últimos modelos mejorasen el tiempo de respuesta en imágenes rápidas, así como la calidad de color y contraste, ha propiciado el desastre del plasma.

IHS informó recientemente que los envíos de televisores de plasma cayeron el 16% a nivel mundial en el primer trimestre de 2014 en comparación con el año anterior, y que estos dispositivos están en camino de desaparecer definitivamente de la industria.

“Los fabricantes han apostado mucho más por el LCD que por el plasma, lo que ha terminado por enterrar a esta última tecnología. Desde hacía mucho tiempo, por cada televisor de plasma que te encontrabas en una tienda había 10 de LCD y los usuarios ni se daban cuenta”, ha explicado Fulgencio Montilla, ingeniero de Telecomunicación y profesor del departamento de Ingeniería Electrónica de la Universidad Politécnica de Valencia.

¿Significa esto que es un error comprarse uno de estos televisores? Ni mucho menos. Según el director de On Off , “a pesar de que muchos fabricantes han dejado de apostar por esta tecnología, el plasma todavía tiene una vida bastante larga”.

“Comprarse hoy un televisor con esta tecnología no es un error. Que se deje de fabricar no significa que pase a mejor vida. Tiene la misma forma de trabajar que el resto de televisores y consume los mismos contenidos”, ha concluido.

En la misma línea se ha manifestado Montilla, quien ha recalcado además que todavía quedan en el mercado modelos de plasma con excelentes prestaciones y una buena relación calidad/precio.

En conclusión, aunque es cierto que los LCD y LED dominan el mercado y parecen ser la opción más lógica debido a su buena calidad de imagen, tampoco hay que descartar una buena oferta de un televisor de plasma, sobre todo ahora que el mercado está apuntando hacia la tecnología OLED y que probablemente puedan encontrarse interesantes descuentos.

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