VÍCTOR TERÁN

Vuelvo sobre la consulta sobre el parque eólico que se propone instalar y operar en lajurisdicción de Juchitán, porque me parece raro y sospechoso que a seis días de que inicie la primera fase, nadie, ni políticos ni intelectuales locales, ha dicho algo sobre este asunto tan determinante para la vida futura del municipio. Mi desconcierto ante este silencio proviene de la memoria histórica que los juchitecos han honrado durante siglos por hacer respetar sus derechos y defender su territorio. Que este escrito, entonces, sea el campanazo que despierte la participación de los actores políticos y sociales para analizar y discutir suficientemente sobre lo que viene.

La consulta, entonces, será para alcanzar acuerdos sobre la construcción y operación de otro parque eólico, con 132 aerogeneradores, en la jurisdicción de Juchitán. Los mismos 132 aerogeneradores que los ikoots de San Dionisio del Mar y binnizá de la Colonia Álvaro Obregón, agencia de Juchitán, rechazaron decididamente en su territorio (Barra de Santa Teresa)

Esta consulta iniciará, en su etapa de acuerdos previos (“en la que se definirá la forma en la que se llevará a cabo dicho proceso”), el 3 de noviembre y concluirá el 6; durante este periodo se realizarán 6 reuniones de trabajo con grupos determinados de instituciones y organizaciones, que desde mi punto de vista enjaula, parcializa y limita la participación ciudadana. ¿Por qué no convocar asambleas abiertas o libres como son nuestros procesos indígenas para la toma de decisiones? De entrada, niegan su protocolo de consulta, donde dice: “La consulta previa no debe ser concebida como un simple procedimiento, sino que debe entenderse como un verdadero mecanismo de participación…”. Y donde dice: “debe respetar las costumbres y tradiciones de los pueblos y comunidades indígenas, teniendo en cuenta los valores, concepciones, tiempos, sistemas de referencia e incluso formas de concebir la consulta previa de los pueblos indígenas”. Por lo que se debe plantear en estas reuniones, de acuerdos previos, que a partir de la segunda etapa se realicen asambleas abiertas, las necesarias, con mesas de trabajo, para alcanzar los acuerdos posibles.

Necesitamos conocer los beneficios del proyecto y las afectaciones e impacto del mismo, cómo piensan evitar, mitigar y compensar los daños que traerá consigo, como el descomunal impacto visual, el ruido, el impacto ambiental en la biodiversidad (flora y fauna), la acidificación por los combustibles, las radiaciones ionizantes, la contaminación por metales pesados, las sustancias cancerígenas, la degradación de la calidad de las aguas, etc.

El ruido de los aerogeneradores, por ejemplo, puede llegar a ser molesto e indeseable como sucede en Unión Hidalgo, donde el Presidente municipal denunció este hecho y exigió a la empresa Desarrollos Eólicos Mexicanos quitar los aerogeneradores ubicados en la zona urbana y cumplir con los compromisos de pago de impuestos y de obras de infraestructura social que prometió. Por lo que, ¿a qué distancia de la zona urbana tiene proyectado Eólica del Sur instalar sus aerogeneradores para evitar daños a la salud auditiva de los pobladores?

Preocupa también conocer: ¿Cuánto terreno de siembra será encementado e inutilizado para siempre, y cuál será el impacto funesto en la alimentación de los istmeños, que viven de la siembra y producción de carne de autoconsumo?

¿Tendrán los cazadores juchitecos y los vecinos parcelarios, libre tránsito en su territorio, cuando vemos que todos los caminos que conducen a los parques eólicos están asegurados con módulos de seguridad, donde guardias privadas armadas prohíben el paso?
¿Transparentarán, empresa y autoridades, el monto y uso del pago por uso de suelo?

¿Estamos preparados en el Municipio para afrontar la escases de alimentos, cuando los peces y otras especies marinas se vayan mar adentro y desaparezca la pesca artesanal resultado de la vibración del suelo y ruido provocado por los cientos de aerogeneradores?

¿No estaremos, con nuestra anuencia a la instalación de este nuevo parque eólico, socavando nuestra propia seguridad alimentaria y social, alimentando la pobreza que favorecerá la delincuencia y la inseguridad?

Son preguntas que nos deben de preocupar y ocupar para tomar las decisiones correctas en torno a este problema. Cierto es que hay necesidad de inversión y trabajo en la región, pero ésta no debe ser cubierta a costa de nuestra desgracia humana y cultural. Que se rompa, pues, la indiferencia y llenemos de participación e ideas los foros de consulta, el asunto lo amerita.

Esta es mi opinión, ¿cuál es la de ustedes? Además digo, que el gobierno federal debe regresar vivos los 43 estudiantes de la Escuela Normal de Ayotzinapa, si no, que se vaya.

Guidxiguie’, Lulá’,
Beeu bichí’, iza 2014.

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