El Domingo de Ramos marca el inicio de la celebración de la Semana Mayor o Semana Santa. Esta fiesta litúrgica inicia con la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén, como lo relata el evangelio de Marcos 11 1:11:

“Cuando se acercaban a Jerusalén, junto a Betfagé y a Betania, frente al monte de los Olivos, Jesús envió dos de sus discípulos, y les dijo: Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y luego que entréis en ella, hallaréis un pollino atado, en el cual ningún hombre ha montado; desatadlo y traedlo. Y si alguien os dijere: ¿Por qué hacéis eso? decid que el Señor lo necesita, y que luego lo devolverá.

Fueron, y hallaron el pollino atado afuera a la puerta, en el recodo del camino, y lo desataron. Y unos de los que estaban allí les dijeron: ¿Qué hacéis desatando el pollino? Ellos entonces les dijeron como Jesús había mandado; y los dejaron. Y trajeron el pollino a Jesús, y echaron sobre él sus mantos, y se sentó sobre él.

También muchos tendían sus mantos por el camino, y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían por el camino. Y los que iban delante y los que venían detrás daban voces, diciendo: !!Hosanna! !!Bendito el que viene en el nombre del Señor!. !!Bendito el reino de nuestro padre David que viene! !!Hosanna en las alturas!

Y entró Jesús en Jerusalén, y en el templo; y habiendo mirado alrededor todas las cosas, como ya anochecía, se fue a Betania con los doce.”

En la iglesia católica se celebra este día la Bendición de Ramos, que inicia con la procesión de las palmas dirigida por el Sacerdote. Durante la procesión se realiza el canto “Bendito el que viene en nombre del Señor”. En la celebración de la eucaristía se lee el Evangelio de Lucas de la Pasión de Cristo.

Para los cristianos esta celebración es muy importante, pues la palma bendita es un símbolo que nos recuerda el amor de Jesús hacia nosotros y que debemos abrirle las puertas de nuestro hogar. Es por ello que se acostumbra a colocar la palma bendita en forma de cruz detrás de la puerta.

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