Oscar Guerra/Politólogo-UNAM     Twitter: @scarguerra

Cuando los problemas que aquejan a una sociedad rebasan los límites y las autoridades no actúan con firmeza para dar solución a los conflictos, surge entonces la impotencia, la desesperación y la desesperanza.

Tal es el caso de los ciudadanos de la heroica ciudad de Juchitán, quienes en los últimos años han sufrido de manera sistemática el embate de la delincuencia, a través de una serie de asaltos, asesinatos, secuestros y un largo etcétera. Hartos de la situación, salieron a las calles la semana pasada para manifestar su inconformidad ante la situación que impera en el municipio.

Derivado de la manifestación, los concejales del ayuntamiento, encabezados por el presidente municipal Saúl Vicente Vásquez, decidieron realizar una primera sesión de cabildo abierto para dialogar y conocer de primera mano las inquietudes de los juchitecos que se sienten ofendidos, desesperados y desprotegidos ante la ola de violencia que azota Juchitán.

Esta primera sesión de los 13 concejales con la sociedad no fue obra de la casualidad y mucho menos una graciosa concesión del poder municipal, más bien fue un compromiso hecho a fuerzas por el presidente –porque no había de otra- con las personas que marcharon en contra de la inseguridad el lunes pasado.

Los regidores del cabildo juchiteco, tuvieron que escuchar con el rostro desencajado, los fuertes reclamos de los ciudadanos. En este encuentro, destacó la participación de una mujer zapoteca que con micrófono en mano, recriminó y señaló a las autoridades su falta de eficiencia en la gestión gubernamental.

La ciudadana sostuvo que muchos de los concejales ahí presentes eran parte fundamental de un problema que ha generado tremendo desorden en la ciudad, hacía referencia al tema del transporte, cuando deberían ser piezas clave para su solución, porque en los hechos, argumentó la zapoteca, son los verdaderos líderes de los grupos de mototaxistas; unidades en los cuales se han registrado en últimas fechas una serie de delitos por los que nadie responde.

Aquí un fragmento de su afirmación: “Ustedes son los líderes. Los que comandan a los mototaxistas son solamente quienes ustedes quieren que den la cara. Todos nosotros sabemos que los que más tienen dinero son los dueños de los mototaxis. Y si hay delincuentes en los mototaxis es porque ustedes, los verdaderos líderes, lo han permitido”.

En la explanada del palacio municipal, la mujer juchiteca con voz enérgica le dijo de frente a su presidente municipal y a sus acompañantes: “La solución está en la mano de todos y cada uno de ustedes y principalmente en el presidente municipal, que se ha dejado mangonear. A decir verdad se ha dejado mangonear. Porque él no es presidente municipal. Discúlpeme usted.” 

Estas aseveraciones son un reflejo claro del hartazgo ciudadano, al mismo tiempo permite comprender el sentir y pensar de un pueblo respecto de sus autoridades. Y es que no es para menos, la violencia es un flagelo que despedaza el tejido social, causa mucho daño y deja infinidad de víctimas inocentes.

Saúl Vicente y el resto de los regidores deben darse cuenta que la ciudadanía juchiteca ya está harta de esta situación de violencia y seguirá exigiendo que ellos, como autoridades, realicen su trabajo de garantizar la seguridad de su municipio.

Juchitán atraviesa una etapa de crisis estructural muy complicada, ante la falta de orden, estabilidad y gobernabilidad. Desde un principio se advirtió que Juchitán representaba un gran reto para la administración que encabeza Saúl Vicente y que en sus manos estaba una de las últimas oportunidades de restablecer el orden, recuperar la gobernabilidad y prosperidad del pueblo juchiteco.

A seis meses de su mandato Saúl Vicente tiene la obligación de entregar buenos resultados, a eso se comprometió cuando lo eligieron, ante este escenario ha llegado el momento de que el presidente se sacuda las ataduras que no le permiten desplegar su talento y tome verdaderamente las riendas de su gobierno. El tiempo pasa rápido, en un abrir y cerrar de ojos pasarán los tres años de la actual administración, por lo que no hay tiempo que perder, mucho menos culpar a otros de los errores propios.

El presidente debe comprender que necesita trabajar incansablemente para que Juchitán recupere el liderazgo en el Istmo de Tehuantepec, para eso requiere de un gobierno exitoso. Los juchitecos que votaron por él ya le dieron la oportunidad de gobernar bien y recuperar el rumbo perdido, en sus manos está el cumplir con el mandato ciudadano.

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