ESCENARIO POLÍTICO

Decisión salomónica a la mexicana

Escenario político.

Gubidxa Guerrero

Mucha tinta se ha gastado para abordar el tema de las reformas constitucionales en materia energética, educativa, de telecomunicaciones y demás. Algo que se criticó duramente fue la supuesta elaboración, a gusto de Televisa, de la reforma de medios. Se decía que así se hizo para pagar el encumbramiento que tuvo Enrique Peña Nieto cuando estaba en camino a la presidencia de la República.

            El principal crítico de los ajustes fue el empresario mexicano Carlos Slim. Consideró que las nuevas leyes afectaban directamente sus intereses y tomó algunas decisiones para equilibrar el juego de la política en nuestro país.

            La primera ronda del combate Azcárraga-Slim la ganó el dueño de la poderosa televisora mexicana. No obstante, se dijo que el hombre más rico del mundo no se quedaría con los brazos cruzados.

            Además de ser amigo de Andrés Manuel López Obrador, el magnate mexicano de origen libanés, Carlos Slim, ha financiado causas populares, digamos que contrarias a las políticas oficiales. Los rumores hablan de que el principal soporte de la oposición en México es precisamente el dueño de Telmex.

            Ayer me enteré, al igual que millones de mexicanos, de que el proyecto del nuevo aeropuerto internacional para la Ciudad de México tiene arquitecto de planta: Fernando Romero, reconocido profesionista mexicano, yerno además de Carlos Slim. Junto con Norman Foster, arquitecto inglés, Romero ganó la convocatoria del gobierno federal para diseñar la que está destinada a ser la “obra del sexenio”, y cuya primera etapa debe estar funcionando a finales de 2018.

            Cuando supe la noticia, no pude evitar lanzar un comentario irónico en mi perfil de Facebook: “ ‘¿Sigues enojado porque a Televisa le regalé una de las reformas constitucionales? Ahí está el aeropuerto, para que no digas’. Enrique Peña Nieto a Carlos Slim (parodia)”. Por supuesto que me refería a las hipótesis que ven demasiado coincidente que el proyecto inmobiliario más grande de la década se otorgue precisamente al esposo de la hija de don Carlos (Soumaya Slim).

            Gabriel Ricardo Ramos Sánchez respondió a mi comentario de forma más irónica todavía. Escribió: “No entiendo a las personas que atacan a nuestro Sr. Presidente. Nos da reformas que beneficiarán a todos los mexicanos. Para mí es muy motivante. Emociona escucharlo. Con esta decisión salomónica sólo queda de manifiesto lo magnánimo y buen gobernante que es”.

            Esta columna no tiene la intención de cuestionar las altas determinaciones de quienes mandan en México. Únicamente resaltar el hecho de que en el mundo de los negocios, como en la política, todo tiene solución.

 

 

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