ESTATALES

Carreteras de Oaxaca, trampas mortales.

Las otras verdades / Eduardo Cruz Silva

El poder de infección de la corrupción es más letal que el de las pestes.
(Augusto Roa Bastos)

En el lapso de apenas un mes, en la carretera 125 Yocudaa-Tlaxiaco se han registrado por los menos una docena de accidentes carreteros, tres de ellos de lamentables consecuencias. Casi la mayoría de esos percances se han registrado en el paraje conocido como “Las Margaritas” en donde se realizan trabajos de rehabilitación de la cinta asfáltica.

Según han manifestado socorristas que han acudido a prestar auxilio, esos accidentes se pudieron haber evitado si existiera la adecuada señalización y vigilancia sobre el tramo en reparación. En otras partes del mundo lo anterior se tipifica como negligencia criminal y es castigada con cárcel y el pago de indemnizaciones, pero como estamos en Oaxaca aquí no pasa nada y a nadie parece importarle.

Pocos se han dado cuenta que la inmensa mayoría de los accidentes automovilísticos que ocurren en Oaxaca obedecen al pésimo estado de las carreteras. Por desgracia no existe una estadística seria que lo registre, lo más que se puede hacer es revisar los reportes de prensa sobre el índice de accidentes carreteros de Oaxaca y las causas que reportan las instancias oficiales, que casi siempre responsabilizan a los conductores.

Para quienes tenemos la fortuna de transitar o recorrer otras entidades federativas podemos constatar que Oaxaca posee una de las peores redes carreteras del país, sino es que la peor. En los dos últimos sexenios gubernamentales se anunció la aplicación de cuantiosos recursos para el mejoramiento de la red carretera pero a muchos nos gustaría saber ¿adónde fue a parar ese dinero? Porque no se justifica el lamentable estado que guardan las carreteras oaxaqueñas.

La súper carretera al istmo y la autopista a la costa, son dos obras que se han convertido en monumentos a la corrupción. Ambas obras llevan casi diez años en construcción y salvo la inauguración de pequeños tramos se desconoce hasta cuando quedaran totalmente concluidas y en operación. El gobierno del inoperante Gabino Cué Monteagudo se lava las manos señalando que esas obras son federales.

Se sabe que el desarrollo de los estados, sólo puede avanzar cuando va aparejado de con las construcción de buenas vías de comunicación que permitan la circulación de todo tipo de vehículos. La red carretera de Oaxaca se puede decir que es transitable pero a riesgo de perder la vida o sufrir desperfectos en los automotores.

Por donde se quiera transitar nos encontramos con carreteras que parecen que sufrieron bombardeos, sin señalizaciones, sin pintura en los carriles de rodaje y en algunos casos tramos inexistentes de asfalto. Esa es la realidad que padecemos los oaxaqueños y que poco o nada ayudan en atraer al turismo por carretera.

Quienes se desplazan por las carreteras del territorio oaxaqueño lo hacen por necesidad, no hay para escoger. Los funcionarios estatales y federales que tienen a cargo la construcción, mantenimiento y cuidado de las carreteras, tal parece que nunca salen de sus cómodas oficinas o desconocen totalmente el estado que guardan las carreteras oaxaqueñas.

Estamos a unos cuantos meses que el gobernador electo de extracción priísta Alejandro Murat Hinojosa asuma el poder y sería saludable que su plan de gobierno incluya el rescate de la red carretera de Oaxaca.

Que los recursos realmente se destinen para el fin que fueron etiquetados, que no se disponga del erario para apacentar organizaciones sociales y grupúsculos que han encontrado en el chantaje político su modus vivendi y que han entorpecido y frenado el sano desarrollo de Oaxaca. Mientras tanto, las mentadas de madre al conducir son el pan nuestro de cada día.

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