¿Para qué sirve la próstata?

Situada debajo de la vejiga, la próstata es una glándula del aparato urogenital masculino cuya función es aportar el líquido blanquecino en el que están bañados los espermatozoides.A partir de los 50 años de edad, empieza a aumentar de volumen, lo que entraña una disminución del calibre de la uretra que puede ocasionar trastornos en la micción. Las causas de su crecimiento son dos:
El adenoma de próstata. Es un tumor benigno que afecta a ocho de cada diez hombres mayores de 65 años. La mayoría no presenta síntomas y sólo la quinta parte sigue un tratamiento.
El cáncer de próstata. Es también muy frecuente -afecta a un tercio de los hombres mayores de 70 años-, pero no todos lo sufren, porque es de evolución -lenta. Se puede curar con medicamentos, técnicas láser y cirugía.

Comer alimentos fritos aumenta el riesgo de cáncer de próstata

Comer al menos una vez en semana patatas fritas, pollo o pescado rebozados y otros alimentos fritos en aceite abundante se asocia con un mayor riesgo de cáncer de próstata, además de que predispone a una evolución más agresiva de esta enfermedad, según acaban de demostrar investigadores del Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson de EE UU. Concretamente, en varones el riesgo de padecer este tipo de tumores aumenta entre un 30 y un 37% si consumen alimentos fritos una vez por semana frente a si lo hacen solamente una vez al mes, según muestran sus trabajos con 3.000 varones con edades comprendidas entre 35 y 74 años.

Los investigadores sospechan que cuando el aceite se calienta a las temperaturas elevadas necesarias para freir los alimentos, se forman compuestos potencialmente carcinógenos como la acrilamida, muy abundante en comidas ricas en carbohidratos como las patatas fritas, o las aminas heterocícilicas que aparecen cuando la carne se cocina a altas temperaturas. También se forman en el aceite hirviendo aldehídos y acroleína. Estos compuestos tóxicos aumentan todavía más si se reutliza el aceite o si el tiempo de fritura se prolonga.

A esto se suma que los alimentos cocinados a altas temperaturas, especialmente los fritos, contienen grandes cantidades de los llamados productos finales de glicación avanzada (AGE, por sus siglas en inglés), que han sido asociados con la inflamación crónica y el estrés oxidativo. Por ejemplo, si freímos pollo durante 20 minutos su contenido de AGEs es 9 veces superior a si lo cocinamos en la olladurante una hora.

Los alimentos fritos con aceite abundante habían sido asociados previamente con otros tipos de canceres, en concreto de mama, de pulmón, de páncreas, de cuello y de esófago.

Nueces contra el cáncer de próstata

Científicos de la Universidad de California-Davis han demostrado por primera vez que las nueces reducen el tamaño y la tasa de crecimiento del cáncer de próstata en animales. Los resultados de su estudio se han hecho públicos durante la reunión nacional de la Sociedad Química Americana que se celebra esta semana en San Francisco (Estados Unidos).

Las nueces son una fuente rica en sustancias saludables, incluyendo los ácidos grasos omega 3, que se encuentran también en alimentos más caros como el salmón; lostocoferoles gamma, una forma de vitamina E; los polifenoles y los antioxidantes.

Según explica Paul Davis, director de la investigación, “las nueces deben formar parte de una dietasaludable para la próstata, una dieta equilibrada que incluya muchas frutas y vegetales“. De hecho, los estudios señalan que los tomates y el zumo de pomelo también reducen el riesgo de sufrir cáncer de próstata.

Los científicos mostraron recientemente que las nueces podían combatir la enfermedad cardiaca al reducir los niveles de endotelina, una sustancia que aumenta la inflamación de los vasos sanguíneos. Este efecto se añadía al de la reducción de los niveles en sangre de colesterol ‘malo’, colesterol de lipoproteínas de baja densidad o LDL.  Dado que las personas con cáncer de próstata tienen niveles elevados de endotelina, los científicos decidieron probar si el consumo de nueces podría ser beneficioso en el cáncer de próstata.

Davis y su equipo alimentaron a ratones de laboratorio, programados genéticamente para desarrollar cáncer de próstata, con el equivalente a 14 nueces peladas diarias durante dos meses. Un grupo control de ratones siguió la misma dieta pero con aceite de soja.  Los ratones alimentados con las nueces desarrollaron cánceres de próstata que eran un 50 por ciento más pequeños que los de los ratones control. Estos cánceres también crecieron un 30 por ciento más lentos.

Por si esto fuera poco, análisis genéticos mostraron que las nueces también tenían grandes efectos beneficioso sobre los genes que participaban en el control del crecimiento tumoral. Así es.

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