ESCENARIO POLÍTICO

Balacera en la UNAM

Escenario Político.

Gubidxa Guerrero

Este sábado hubo un herido de bala en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), universidad que amo, que me formó y a la que debo muchísimo. Por los pasillos de la Facultad de Filosofía y Letras caminé incontables veces y fui testigo de cómo un reducido grupo de estudiantes tenía tomado el Auditorio Justo Sierra, al que llaman Che Guevara.

            La comunidad universitaria cuenta con más de 300 mil integrantes. La civilidad es envidiable, inclusive en el auditorio al que he hecho referencia. Las ideas circulan, se discuten y se respetan en la UNAM.      

            Se dice que hace algunos días se cometió el robo de un teléfono celular. Que eso motivó una investigación policial en el interior de la máxima casa de estudios de nuestro país. Algunos agentes encubiertos (¡armados!) andaban merodeando en las instalaciones y, al parecer, tomaron algunas fotografías, lo que hizo sospechar a los muchachos que viven (porque ahí pernoctan algunos) en el Che Guevara. Las cosas se salieron de control y una balacera se desencadenó cuando uno de los policías fue perseguido. Otros escaparon en taxi. El saldo: un herido de bala y un perro muerto. Destrucción del vehículo de los agentes policiacos. Intento de los granaderos defeños de tomar las instalaciones del Che Guevara.

            Eso de “investigar” con policías armados el robo de un celular dentro de las instituciones educativas se me hace una vil tomadura de pelo. ¿Desde cuándo las corporaciones se mueven así? Es como querer apagar un incendio con gasolina… Están viendo cómo anda el país y cometen una tontería. Me recordó al famoso caso Tláhuac, comunidad al sur del Distrito Federal, cuando unos policías fueron linchados por andar fotografiando personas afuera de una escuela. Algo anda mal. Algo no cuadra.

            Toda violencia irracional es condenable. Especialmente en una casa de estudios. Pero no debemos caer en las lecturas simplistas, con tal de ajustarlas a los vientos políticos. Los hechos los provocó una supuesta investigación policial de la autoridad capitalina que, como todos sabemos, es perredista (como en Iguala y en el Estado de Guerrero). En otros momentos y escenarios ha tocado a panistas y priístas conducirse con torpeza. Pero esta vez no fue el caso.

            Desafortunadamente el hecho que nos atañe confirma la falta de capacitación de nuestros cuerpos policíacos. Confirma la estupidez de algunos gobernantes que parecen no percatarse que los tiempos son muy delicados y que todos están tensos. México necesita contención. Pero no debe venir únicamente de las autoridades, sino de la sociedad en su conjunto. Incendiando edificios públicos, tomando autobuses, bloqueando, robando camionetas de productos chatarra no es como se logrará. Ingresando armado a una institución de educación superior, tampoco. Menos, deteniendo estudiantes por mera “sospecha” de algo. Lo dicho: lo de este sábado fue una reverenda torpeza. Dijera Fouché: más que un crimen, fue una equivocación

            Me temo que de 24 a 48 horas veremos un acto de magia a la mexicana: el herido se convertirá en una víctima más de Enrique Peña Nieto y del PRI. Los que se movilicen “olvidarán” que fue el policía de un gobierno de “izquierda” (lo entrecomillo por obvias razones) quien disparó cuando las cosas se salieron de control. Se dirá que el Rector José Narro Robles es un títere de EPN y que el Presidente está provocando todo. Ah, y de que ambos deben renunciar. Pasa como con los fanáticos: nada los hace cambiar de opinión. Prefieren ajustar los hechos, por absurdos que suenen, a la realidad que desean. Ojalá esté equivocado.

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