Cuando no estamos contentos con nuestra apariencia física se refleja en nuestra actitud y ánimo ante la vida, incluso muchas personas pueden comportarse agresivas y de mal humor como consecuencia de esta situación, avergonzarte de tu cuerpo pone en riesgo tu salud.

De acuerdo con estudios publicados por la Universidad de Yale, las personas que se sienten insatisfechas con su apariencia viven en un continuo estrés y lejos de ayudarles a bajar de peso, suben más.

Cuando una persona se estresa por su físico, regularmente tiende a comer más cantidad de grasas y azúcares que son perjudiciales para la salud.

Además, en el momento que el organismo detecta el estrés, se libera cortisol, una sustancia que provoca el aumento de peso repentinamente. Esto puede ocasionar problemas cardiovasculares serios y si no se detectan a tiempo pueden ser letales para la salud.

Si no te sientes bien con tu apariencia no debes apenarte, es mejor trabajar en ello para que te sientas mejor y tu salud mejore.

Mírate diariamente al espejo y en voz alta expresa todas las cualidades que tienes. ¡Ámate!

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