ESCENARIO POLÍTICO

Automóviles rinden honores a la bandera

Escenario Político.

Gubidxa Guerrero

La imagen lo dice todo: cientos, sino es que miles de automóviles aparcados en la Plaza de la Constitución. El corazón de México se llenó de coches de las personas más pudientes del país. No había ninguna necesidad de dar este triste espectáculo. Y no porque nos parezca que los espacios públicos sean “sagrados”, en su acepción de intocables, sino porque con ello se evidencia claramente que no todos los mexicanos somos iguales ante las autoridades.

            A cualquier otro ciudadano que metiera su carro al zócalo, lo multarían. Tendría tras de sí la grúa de los policías capitalinos en unos cuantos minutos. Sufriría las rechiflas de los transeúntes.

            Pero ayer en la capital del país fueron muy pocas las personas que lograron ingresar al primer cuadro de la antigua Tenochtitlan. Cercas de seguridad por doquier. Únicamente la élite económica y política del país estuvo en Palacio Nacional. Era el día del Presidente.

            No es por arruinarles la fiesta, pero por este pequeño detalle se manchó un evento que se había cuidado minuciosamente. Y es que, ¿a quién diablos se le ocurrió dar la indicación de que se usara la plancha del zócalo como estacionamiento? Precisamente donde se levanta la bandera en su mástil, ahí donde decenas de miles de personas verán el desfile del 16 de septiembre o donde más de cien mil almas darán el “grito” una noche antes.

            Ayer se vio el desprecio que la clase acomodada tiene de los símbolos cívicos. O, quizá, solamente vimos la ignorancia de los miembros del Estado Mayor Presidencial, que acomodaron los automóviles de los patrones de México en donde cupieran. Si dos perredistas flanquearon a Enrique Peña Nieto ante los periodistas nacionales y extranjeros, han de pensar que el país entero está con ellos.

            La oficina de la presidencia ha dicho que investigará los hechos, dando a entender que no fue correcto que se usara el zócalo como estacionamiento masivo. Reza el dicho que más vale pedir perdón que pedir permiso…

            Por lo pronto, podrían pensar en utilizar Paseo de la Reforma como pista de carreras o el Monumento a la Revolución como circo. Con la foto que ilustra esta nota se ve la doble moral de las autoridades, que criticaron el plantón de profesores y de electricistas hace algunos años, pero que permitieron que autos lujosos se amontonaran para afear la foto.

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