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Acusan fraude en las ‘Tarjetas Sin Hambre’

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) recomendó al gobierno federal revisar la viabilidad de las Tarjetas Sin Hambre, al considerar que existe el riesgo de que los beneficiarios revendan los alimentos obtenidos en lugar de consumirlos.

“La Tarjeta Sin Hambre tiene la intención de aumentar el consumo de productos nutritivos entre la población en pobreza.

Será importante realizar un monitoreo constante para constatar que los productos no son revendidos o usados como insumos de producción en otros negocios”, refiere Coneval en su Informe de Evaluación de la Política de Desarrollo Social 2014.

Al respecto, la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) aseguró que no hay evidencia de que se estén utilizando las tarjetas para un beneficio monetario, aunque afirmó que convocará a mesas de trabajo para diseñar un mecanismo que impida la mala utilización del apoyo.

De acuerdo con Sedesol, hasta la fecha 1.75 millones de beneficiarios cuentan con la Tarjeta Sin Hambre, con la que se pueden adquirir 14 productos básicos con alto valor nutricional, a precios preferenciales.

Recomiendan vigilar Tarjeta Sin Hambre

Sedesol diseñará un mecanismo que impida la mala utilización de ese apoyo.

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) recomendó al gobierno federal revisar la viabilidad de la Tarjeta de Apoyo Alimentario Sin Hambre, pues alertó que existe el riesgo de que los beneficiarios revendan los alimentos en lugar de consumirlos.

Al respecto, la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) aseguró que no hay evidencia de que los beneficiarios utilicen las tarjetas para obtener dinero, aunque dijo que convocará a mesas de trabajo para diseñar un mecanismo que impida la mala utilización del apoyo.

“La Tarjeta Sin Hambre tiene la intención de aumentar el consumo de productos nutritivos entre la población en pobreza. Será importante realizar un monitoreo constante para constatar que los productos no son revendidos o usados como insumos de producción en otros negocios”, refiere el Coneval en su Informe de Evaluación de la Política de Desarrollo Social 2014.

“Este posible resultado incrementaría el ingreso de las familias, pero debido a que no es el objetivo principal de la tarjeta habría que repensar su aplicación, si fuera el caso”, agrega.

El secretario técnico de la Cruzada Nacional contra el Hambre, Omar Garfias Reyes, explicó que desde que empezó a operar esa tarjeta para adquirir alimentos en las tiendas Diconsa no se han detectado casos de personas que revendan los productos ni que éstos sean utilizados para otros fines.

Pero admitió que existe el riesgo de que no se cumpla el objetivo de comprar alimentos que mejoren la nutrición de los beneficiarios, por lo que la Sedesol tomará en cuenta la recomendación del Coneval a fin de tener un sistema de monitoreo.

En entrevista con Excélsior, detalló que a mediados de este  mes llevarán a cabo una reunión exclusivamente para atender esa situación de riesgo, a fin de mejorar ese programa de ayuda alimentaria y evitar que se presenten casos de ese tipo.

“La recomendación no es producto de una evidencia, no es producto de un caso comprobable, sino de una posibilidad que vislumbra el examinador del programa; no hay ninguna encuesta que lo compruebe y que suceda, sino solamente al ver la operación a Coneval le surge la idea de que se corre ese riesgo y por eso la recomendación no se hace por un hecho, sino para evitar que pudiera suceder”, aseveró Omar Garfias.

Señaló que para establecer ese mecanismo de vigilancia, los encargados de Diconsa y Prospera, quienes operan la Tarjeta Sin Hambre, deben prever cuáles serían las causas que llevarían a revender los productos y a partir de ello tomar las prevenciones, “porque debemos identificar las causas para tomar las soluciones”.

Reconoció que existe el riesgo y mientras mejores formas de implementación tenga la tarjeta y la Cruzada habrá mejores resultados, “y por ello lo tomamos en cuenta”, ya que el Coneval presentó ese informe a mediados de diciembre de 2014 y “de inmediato tomamos esa recomendación, de modo que no sólo ésa, sino todas las que nos plantean; estamos viendo cómo mejoramos la implementación”, aseguró.

También dijo que esas previsiones son buenas porque anticipan fenómenos que ponen en riesgo las metas de los programas en vez de esperar que ocurran.

De acuerdo con cifras de la Sedesol, 1.75 millones de personas tienen la Tarjeta Sin Hambre, con la que las familias pueden adquirir 14 productos básicos con alto valor nutricional a precios preferenciales en las tiendas Diconsa.

Los beneficiarios reciben en sus tarjetas transferencias monetarias por 638 pesos mensuales, con lo que pueden adquirir harina de trigo, harina de maíz, leche en polvo, chocolate, frijol, maíz, arroz, avena, aceite, atún, chiles, sardina, café y huevo.

“El objetivo es que las familias que viven en pobreza extrema de alimentación, en comunidades alejadas, tengan un beneficio directo que les garantice la ingesta de alimentos nutritivos”, señala la dependencia federal en el sitio de la Cruzada Nacional contra el Hambre.

Omar Garfias subrayó que el propósito es que esas personas consuman más proteínas, porque su dieta es alta en calorías, pero ello no reduce su desnutrición y por tanto los productos que se les venden fueron seleccionados por el Instituto Nacional de Nutrición.

Vía: Excélsior.

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