Restaurador de la Fe.

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  • Con la pandemia la gente busca sentirse acompañado de su religión y manda a arreglar a sus santos e imágenes católicas.

Faustino Romo Martínez.

Juchitán, Oax.- En Unión Hidalgo, Pedro Hernández Antonio un joven artista plástico se ha convertido en el restaurador de la Fe, toda vez, que la gente lo busca para que pueda reparar a sus santos e imágenes católicas.

Recuerda que  comenzó  después del  terremoto de magnitud 8.2 ocurrido el pasado 7 de septiembre, el cual  dejó muchos daños en el Istmo, miles de casas, edificios públicos, mercados, Iglesias, comercios destruidos y mucha gente damnificada.

“Dentro de los hogares católicos la gente tenía sus altares en los que se encontraban sus vírgenes, santos y niño Dios, “los otros damnificados”, cientos de ellos con daños, los cuales tienen que ser reparados debido al cariño e historias que guardan”, detalla quien desde entonces se ha convertido en el restaurador de la Fe.

Indica que desde entonces ha venido realizando este tarea, la cual realiza con mucho cariño y devoción, sintiéndose satisfecho de la confianza que las familias depositan en el al confiar en sus manos el poder tener una vez más a sus santos.

“Desde el 2017 la gente comenzó a acudir de manera esporádica. Sin embargo, el año pasado con el tema de la pandemia del Covid-19 notamos un incremento mayor en los trabajos que nos traían, esto debido quizás al factor que conlleva la Fe y ese animo en las personas por tener en su casa a sus santos, ante la confianza de alguna forma en su religión para sanar en este tipo de sucesos que nos están golpeando actualmente”, refiere.

Los trabajos.

Explica que le llegan trabajos de todo tipo de materiales, principalmente de yeso, materia de que de un tiempo para acá se ha venido trabajando mayormente o se ha vuelto más comercial en el mercado.

“No descartamos de manera esporádica algunos otros tipos de materiales e los santos como la cerámica o la madera, hasta de fibra de vidrio, en este caso nos llegó un trabajo de un niño Dios, una pieza de madera que de acuerdo a los dueños tiene aproximadamente 80 años y ha sido de su familia viniendo de generación en generación y nos llegan de todas partes de la región y cada uno con su propia historia”, comentó.

Señaló hay algunos casos que llegan con grandes daños, casi destrozados en la totalidad, los cuales se tiene que tratar de una manera más especial, pues la estructura presenta un daño más severo y en ocasiones se tiene que reconstruir cada pieza, “Esto es prácticamente como un rompecabezas y nos damos a la tarea de ir  armando parte por parte, a veces si se logran hallar todas las piezas aunque sean pequeñas y se va tratando de irlo armando, cuando no se tiene todas las piezas, tenemos que hacerlas al tamaño exacto”, agregó diciendo que su condición de escultor le permite de alguna manara moldear las piezas faltantes

El artista expuso que en el materia de fibra de vidrio le han llegado algunas piezas hasta de un  metro y medio o dos de altura, lo que refiere un mayor trabajo y se debe hacer con mucho detenimiento, pues no es un material que se trabaje mucho en las esculturas, inclusive en algunos casos se busca sustituir el material como por ejemplo con pasta francesa, para tener un buen acabado.

La satisfacción.

“Este trabajo me llena mucho de alegría pues la gente llega aquí como sacando esa parte de lo que le esta agobiando en el alma con respecto a su Fe, pues no llegan solo diciendo quiero que repares esto, es todo un proceso con el cual ellos sana su espíritu su corazón al saber que recuperarán algo tan querido y contarme como llegó a sus manos, a su hogar, si lo compraron, si se lo regalaron o paso de mano en mano dentro de sus familia”, aseguró.

Contó que esto es u alivio para las personas pues depende del valor sentimental de sus piezas y por más dañado que se encuentre buscan recuperarlo, tal vez alguna otra persona puede decir, ya no tiene remedio y comprar otra pieza, pero el cariño que le tienen hace que busquen volver a tenerlo, algunos refieren que les han cumplido algunas cosas- milagros- y quieren volver a tenerlo como parte de su Fe.

“Al principio si se me complicaba con algunos trabajos, pues no estaba acostumbrado y a veces llegaban solo algunos para retoques o pequeñas reparaciones, después comenzaron a llegar algunos más complicados y se volvió un reto para mí, ahora la gente ha puesto su confianza en mí y seguimos realizando estos trabajos en restauración de su Fe”, declaró.

Dentro de los trabajos que le han llegado comenta que los de madera son los más antiguos y hasta cierto unto difíciles, pues antes los carpinteros eran los artesanos que realizan este tipo de trabajo, después fue al cerámica y ahora el yeso.

Las historias

Platicó que una señora que llegó a su domicilio para solicitar un trabajo en un niño Dios de madera que por cierto tiene movimiento en las articulaciones, lo cual es un trabajo especial, y contó que llegó de una manera curiosa a su familia, pues la señora trabaja en una parada de autobuses vendiendo los boletos y un día se percató que lo habían dejado olvidado, lo resguardo esperando que llegaran a buscarlo, pero pasó el tiempo y nadie se presentó a reclamarlo, por lo que finalmente tuvo que llevarlo a su casa y desde entonces esta con ellos.

Hernández Antonio dijo que  otro caso y uno que regularmente comenta porque lo impresiono es el de una señora que se fue de Unión Hidalgo dejando su casa a resguardo de sus familiares, después del terremoto, la casa tenia severos daños, entre ellos todos sus santos, pasó el tiempo y ella soñó que unos niños estaban jugando en un árbol, uno de ellos comienza a llorar y su hermanito lo lleva con ella y le dice que por favor lo lleve a curar, con este sueño hace memoria que tenia en su casa dos niños Dios y cuando regresa  al pueblo descubre que uno de ellos estaba caído y tenia el brazo quebrado, lo que la llevó de inmediata a buscar quien podría curarlo.

Ante todos esto hoy a Pedro Hernández lo buscan de todo el Istmo, pues en las redes sociales se comenta y se coparte su trabajo, convirtiéndose en el restaurador de la Fe.

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