JUCHITAN

JUCHITÁN 3 DE AGOSTO 2020

Ricardo Pineda Hernández.

Sin duda, el fin del periodo de vigencia de las medidas más extremas y contundentes, pero necesarias para romper la cadena de contagios del covid19: el confinamiento voluntario y el cierre total de industrias, comercios y todo tipo de prestación de servicios -que incluso provocó la interposición del recurso de amparo por parte de la voraz tienda Elektra y filiales-, de ninguna manera debe significar el cambio de color del semáforo municipal, que sigue en rojo.

La apertura de actividades, más bien obedece al imperativo de reactivar la economía local y evitar el agravamiento de la crisis económica de las empresas y negocios, sin embargo, el confinamiento voluntario debe seguir porque ha demostrado su eficacia, según los resultados estadísticos dados a conocer por la autoridad municipal; un aceleramiento de la movilidad social a partir del lunes 3 de agosto, puede dar al traste con la contención lograda en las dos últimas semanas; el riesgo es inminente, por eso es de mucha valía las últimas acciones operadas por el ayuntamiento -la desinfección de calles, avenidas, comercios, bancos, mercados, etcétera y la colocación de módulos de higienización en lugares estratégicos del centro y la zona urbana-, destacando, desde luego, el centro de atención médica telefónica.
Refuerzan estas medidas adoptadas por el municipio, la extensiva difusión en diversos medios y redes sociales, de los reiterados llamados y exhortos para que la ciudadanía mantenga estrictamente las medidas sanitarias para evitar mayores contagios: sana distancia, uso de cubrebocas, mascarillas y/o caretas, lavado frecuente de manos, reuniones sociales, entre otras.

Si bien la autoridad municipal está haciendo lo que le corresponde como primer respondiente frente a la pandemia, a través de un plan coordinado con las instancias de salud, estatal y federal, es menester que la comunidad, nosotros, las y los juchitecos, hagamos conciencia plena que, ninguna medida ni medio de contención puede romper la transmisión social del virus, si no aportamos nuestra buena voluntad y sentido de responsabilidad para lograr la sinergia que el momento requiere.

El asunto económico es inobjetablemente importante, pero puede ser más importante evitar el costo humano que significaría colapsar, el de por si insuficiente, hospital habilitado para atender pacientes covid19 que requieren terapia intensiva. Es triste escribirlo, pero se tiene que decir, la disyuntiva es fatal, es la vida o la muerte. Todos los que lamentablemente han fallecido, víctimas del coronavirus, son nuestros muertos, son nuestros familiares, amigos, vecinos, conocidos, con un común denominador: son nuestros hermanos. Llenemos nuestros hogares de vida; los panteones se deben quedar con sus fosas vacías.

Hermanas, hermanos, ayudemos informando para generar conciencia.

Juchitán de Zaragoza, 30 de julio de 2020.

 

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