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¿Cómo percibe y valora la sociedad istmeño – zapoteca al templo de su Santo Patrón?.

Raúl Mena

La respuesta a esta pregunta está en función de la percepción colectiva ante la imagen del santo patrono: para los zapotecos del istmo es un ser humano vivo, empatiza, es real, en su figura está su esencia, su alma, escucha, interactúa con los creyentes por medio de sueños, solicita, demanda, castiga, dirige, cura enfermedades, protege al pueblo, participa desde su postura en la vida cotidiana de la comunidad.

Así, lo visten con las mejores telas y adornan con joyas de oro; le rezan, lloran, cantan y celebran; se le ofrenda lo mejor, se le escucha y vive su ejemplo de vida. La imagen se torna sagrada y está prohibido tocarla; sólo un grupo selecto de personas lo puede hacer usando paños que no la dañen.

 

El simbolismo y valoración de los templos en la región del istmo y su conservación por los habitantes de las comunidades, está más allá de la percepción académica y científica que se tiene de ellos como bien patrimonial o monumento histórico. El templo es la casa del Santo Patrón, la “casa grande” del pueblo, “su cueva”, lugar donde habita la divinidad y a donde es necesario acudir para establecer contacto con él y cumplir lo prometido; es punto de reunión donde se unifica el pueblo y se “hacen parientes”, donde todos son uno y la misma cosa.

Por esto, es un lugar digno y debe estar presentable conforme a su habitante, para que el santo esté “a gusto”. Esta creencia lleva, año con año, al arreglo del inmueble; se limpia, pinta y repara. Todas las intervenciones se realizan sin fundamentos científicos, es una cuestión de fe, pago de promesas y adecuaciones de acuerdo a las necesidades de la población y de los sacerdotes en turno, al igual que conveniencias de los comités y de la presidencia municipal. De esta manera, por fe, por creencia, la imagen del santo y su templo se conservan en su integridad divina-humana, social, material y simbólica.

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Fuente: Ciencia vs Creencia. Raúl Mena. UNAM, 2010.
¡Somos Patrimonio!

Lunes de socializar la conservación.

INAH Oaxaca.

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