COORDENADAS DEL PODER.

Oscar Guerra/Politólogo. Twitter: @scarguerra

En este año que está a punto de terminar, Oaxaca estuvo marcado por claroscuros. Fueron doce largos meses en donde la administración que encabeza Gabino Cué Monteagudo fue sorteando el mosaico de problemas de un estado enormemente complejo como el nuestro.

El Ejecutivo estatal nuevamente ejerció otro presupuesto histórico, producto de un trabajo conjunto con legisladores federales, no obstante los resultados de las acciones de gobierno son nulos o poco visibles para la ciudadanía. El talón de Aquiles de este gobierno sigue siendo la falta de un Estado de Derecho que se traduzca en gobernabilidad y competitividad para Oaxaca.

Gabino Cué llegó al poder legitimado, con un enorme bono democrático producto del gran número de votos recibidos en las urnas. Arribo al poder con una gran encomienda ciudadana: consolidar el régimen democrático en Oaxaca, con instituciones sólidas, autónomas, pero sobre todo al servicio de los ciudadanos.

El 2014 representaba el inicio de la segunda mitad del gobierno estatal, por tanto las esperanzas estaban puestas en él para sentar las bases –de una vez por todas- de un Oaxaca productivo y próspero. Cué Monteagudo sabía que un buen trabajo en el cuarto año de gobierno significaba la consolidación de un proyecto de cambio, además significaba también el salto a la arena política nacional como un gobernador que entrega resultados positivos.

Para quienes comprenden el significado del ejercicio del poder, así de importante y trascendente es dirigir el destino del pueblo oaxaqueño, pero sobre todo entregar verdaderos cambios que generen bienestar a la gente.

El mandatario estatal en lo que va de su gobierno nunca se le ha visto bajar la guardia, tampoco el ímpetu y las ganas de trabajar por mejorar la calidad de vida de los oaxaqueños, pero como se sabe en el ejercicio del gobierno no solamente cuentan las buenas intenciones sino ejercer el poder de manera inteligente, de forma prudente, mirando en todo momento los intereses de la sociedad, incluso afectando los intereses de los poderes fácticos.

En esta parte Gabino ha quedado debiendo, hasta el momento no sabe cómo actuar ante los desmanes de la sección 22, en lugar de acordar con ellos cumplir con la ley, pacta la violación sistemática de la misma, prueba de ello, es la controversia constitucional interpuesta por el gobierno federal en contra de Oaxaca, por no armonizar la legislación estatal con la reforma educativa.

El gobernador se ha dado cuenta que los resultados de su gobierno no son los esperados, sabe bien que no ha logrado afianzar una buena gestión que dé respuesta puntual a las exigencias ciudadanas, a ello obedece el reajuste y relanzamiento de su administración.

Da gusto ver que en el último mes de este 2014, Gabino lleva a cabo un nuevo plan para consolidar el progreso de Oaxaca, nunca es tarde para corregir las cosas. En la recta final de este año, el Ejecutivo pretende un cambio que posibilite la recomposición de las cosas, con ello intenta llevarnos a buen puerto. Es un proceso largo, difícil y tortuoso, pero bien vale la pena por Oaxaca.

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